Impacto laboral traerá consigo la llegada de empresas extranjeras especializadas
Monclova, Coah.- El diputado local Alfredo Paredes López aseguró que la reactivación de la extracción de gas mediante la técnica de fracking por parte del Gobierno Federal abrirá una ventana de recuperación económica para las regiones Centro y Carbonífera de Coahuila, severamente golpeadas por la parálisis de Altos Hornos de México (AHMSA).
El legislador explicó que las reservas ubicadas en la franja que va desde el ejido Las Murallas, en Monclova, hasta la zona fronteriza de Piedras Negras se encuentran integradas en las proyecciones de inversión federal, con la meta de duplicar el volumen actual de extracción de hidrocarburos.
“Es un respiro para la expectativa que se tiene de seguir fomentando empleos”, afirmó.
Paredes López, aseguró el impacto laboral que traerá consigo la llegada de empresas extranjeras especializadas.
Explicó que la estrategia, originalmente contemplada en administraciones pasadas y frenada en sexenios recientes, vuelve a ponerse en marcha con la participación de corporaciones internacionales que ya operaron en esta misma zona geológica alrededor de 2010, lo que augura un escenario favorable para la proveeduría y la derrama financiera local.
Fases rigurosas
En materia de sustentabilidad, el diputado indicó que los protocolos operativos contemplan fases rigurosas de mitigación antes del inicio de las perforaciones masivas.
“Primero entran los ambientalistas, después los técnicos y al último las maquinarias para el movimiento de tierra y las exploraciones”, detalló.
Dijo que los estudios técnicos previos permitieron delimitar con exactitud los mantos rentables, optimizando los recursos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en las cuencas del norte del Estado. “Ya se sabe dónde hay gas y dónde no hay, y ahora Pemex tiene claro dónde perforar con precisión”, enfatizó.
El legislador advirtió que uno de los principales desafíos para concretar este plan radica en la modernización de la red de conducción, dado que los ductos actuales superan los quince años de antigüedad y resultan insuficientes para soportar el incremento proyectado en el flujo de gas.