Ian Emmanuel Canini Mendoza, de tan sólo 16 años, ingresó al seminario donde aseguró que encontró un camino que le llena el corazón.
Monclova, Coah.- Con el firme deseo de ser un sacerdote exorcista, Ian Emmanuel Canini Mendoza, de tan sólo 16 años, ingresó al seminario donde aseguró que encontró un camino que le llena el corazón, por lo que se siente muy contento.
Mencionó que ingresó al seminario a los 15 años, pues todo comenzó cuando era un niño y soñaba con convertirse en exorcista, pero esto desapareció un tiempo y después comenzó a entrar a grupos de la Iglesia donde sintió un llamado más profundo.
Comentó que actualmente cursa el segundo año de preparatoria mientras continúa su formación en el Seminario San José de Ramos Arizpe, sin embargo, el proceso para llegar al sacerdocio puede durar alrededor de 12 años, por lo que él disfruta cada etapa de su preparación y el ritmo de vida dentro del seminario.
“Me gusta estar de aquí para allá, moviéndome a cada rato y aun cuando los horarios son estrictos y las responsabilidades diarias, lejos de ser una carga, representan una oportunidad de crecimiento, yo llevo un año apenas y se me ha pasado volando”, señaló.
El seminarista, contó que como cualquier joven que deja su hogar para iniciar una nueva etapa, él tuvo que enfrentar momentos de nostalgia y desapego, pues en ocasiones imaginaba qué estarían haciendo sus padres mientras él permanecía en el seminario, sin embargo, encontró fortaleza en la certeza de que estaba siguiendo aquello que realmente le apasionaba.
Cuenta Ian con apoyo de su familia
Sin embargo, dijo que él contó desde el inicio con el apoyo incondicional de su familia, cuyos integrantes respaldaron su decisión después de conocer de cerca el proceso formativo, por lo que estos momentos de nostalgia sólo duraban poco y después seguía emocionado con su formación.
Ante esto, invitó a otros jóvenes que sienten una inquietud similar a darse la oportunidad de explorar su vocación pues aseguró que cada paso dado en este camino ha valido la pena y que, aun cuando le quedan muchos años de preparación, está dispuesto a recorrerlos con entusiasmo y fe.