Adiós Alfonso González Garza; entre las cenizas de tu partida permanecerán las semillas de tu ejemplo
Alfonso fue un hombre inquieto, curioso y adelantado a su tiempo.
Grupo Zócalo ZOCALO | MONCLOVA
07-03-2026
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Sabinas.- Alfonso González Garza fue Ingeniero, empresario, ganadero y minero, pero sobre todo padre y hombre de familia, que hizo de la adversidad una filosofía de vida y del acompañamiento a sus hijos uno de sus mayores legados.
Hay frases que una persona repite durante toda su vida y que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en la mejor forma de explicar quién fue.
Alfonso González Garza tenía una:
“En las cenizas de la derrota germinará la semilla de la victoria.”
Así pensaba. Y así vivió.
Ingeniero Agrónomo Zootecnista, egresado del Tecnológico de Monterrey, fue un hombre de visión y carácter que dedicó buena parte de su vida a emprender, administrar y desarrollar proyectos en distintos sectores.
Pero hablar solamente de su trayectoria profesional sería contar apenas una parte de su historia.
Alfonso fue un hombre inquieto, curioso y adelantado a su tiempo. De joven disfrutaba del rock and roll, las motocicletas y esa sensación de libertad que nunca terminó de abandonar. Le gustaba aprender, cuestionar, debatir y mirar las cosas desde una perspectiva distinta.
Tenía ideas firmes, pero creía profundamente en el buen trato y en el valor de escuchar. Observaba la vida con sentido crítico y, al mismo tiempo, con una capacidad poco común para encontrar algo positivo incluso en los momentos más difíciles.
La adversidad nunca fue para él el final de la historia; era simplemente una nueva lección.
Quienes estuvieron cerca de Alfonso González Garza conocieron a un hombre que podía hablar de negocios, del campo, de minería, de política o de los cambios del mundo. Sin embargo, quienes realmente lo conocieron saben que el centro de su vida siempre estuvo en otro lugar: su familia.
Fue esposo, padre y abuelo. Un hombre de muchas virtudes, pero entre ellas destacó su cercanía como padre.
Acompañó a sus hijos durante toda su vida. Estuvo presente en sus proyectos, en sus decisiones, en sus triunfos y también en sus derrotas. Creía en ellos, los impulsaba y caminaba a su lado.
Su manera de amar muchas veces fue esa: estar. Estar cerca, apoyar, aconsejar y recordarles, cuando las cosas no salían como esperaban, que una derrota jamás debía confundirse con el final.
Por eso, aquella frase suya terminó convirtiéndose en mucho más que un lema familiar:
“En las cenizas de la derrota germinará la semilla de la victoria”.
Hoy, ante su partida, esas palabras adquieren inevitablemente un significado distinto.
Porque Alfonso González Garza deja una vida de trabajo, historias, proyectos y aprendizajes. Pero, sobre todo, deja una profunda huella en sus hijos, en sus nietos y en quienes tuvieron la oportunidad de caminar junto a él.
Quizá ese sea el verdadero legado de un hombre: no solo lo que construyó, sino todo aquello que sembró en los demás.
Y Alfonso González Garza sembró mucho.
Tanto, que aun entre las cenizas de su partida permanecerán para siempre las semillas de su ejemplo, de sus enseñanzas y del amor que tuvo por su familia.