La instalación no se limita a la campana; Holzinger ha diseñado un entorno especulativo donde Venecia ya ha sucumbido a las inundaciones
Italia.- En el marco de la Bienal de Venecia 2026, la artista austriaca Florentina Holzinger ha capturado la atención del mundo con una instalación inmersiva que es, a la vez, un espectáculo visual y una advertencia apocalíptica. Bajo el título Seaworld Venice, la obra transforma el Pabellón de Austria en un ecosistema distópico que imagina el destino de la ciudad italiana bajo las aguas.
El centro de la controversia y el asombro es un ritual físico extremo: una intérprete desnuda cuelga cabeza abajo dentro de una campana de bronce gigante, utilizando su propio cuerpo como badajo para hacer sonar una alarma climática que retumba por todos los jardines de la Bienal.
🔴 | Las imágenes muestran a la artista Florentina Holzinger colgada boca abajo dentro de una enorme campana de bronce, haciéndola sonar en la Bienal de Venecia para advertir al mundo sobre el “apocalipsis climático”. pic.twitter.com/rfNu9Jt0MN
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) May 6, 2026
"Tempora o Mores": Una campana contra el tiempo
Suspendida sobre la entrada del pabellón, la campana recuperada lleva la inscripción "TEMPORA O MORES" (¡Oh tiempos, oh costumbres!). En lugar de mecanismos electrónicos, la pieza depende exclusivamente del esfuerzo humano:
The original much better🤷👇 ✍️ Austrian artist Florentina Holzinger's "Seaworld Venice" at Biennale explores human complicity in a dystopian future in a global order in which vulnerable populations & entire nations are relegated to the trash bins of the powerful." #QuestionMore pic.twitter.com/QOv4IGoDX1
— Cassandra Pluto ⚑☭ (@cassandra_pluto) May 6, 2026
La instalación no se limita a la campana; Holzinger ha diseñado un entorno especulativo donde Venecia ya ha sucumbido a las inundaciones. Seaworld Venice mezcla conceptos contradictorios para criticar la modernidad:
El sello de Holzinger: Feminismo y atletismo
Nacida en Viena en 1986, Florentina Holzinger es reconocida por llevar el cuerpo al límite a través de la danza, el teatro y la performance de resistencia. En colaboración con la curadora Nora-Swantje Almes, este proyecto para la Bienal desafía las expectativas culturales sobre el poder y el género, utilizando la desnudez no como un objeto estético, sino como una herramienta de activismo social.