Esta historia, nacida en la antesala del Mundial 2026, se ha convertido en un símbolo del espíritu trabajador y hospitalario de Monterrey.
El ingenio regio cruzó fronteras: Un vendedor local se robó el show afuera del Estadio Monterrey al vender aguas en árabe a la afición de Irak.
Monterrey.- El ambiente en los alrededores de Estadio Monterrey, en Guadalupe, Nuevo León, era de felicidad y apoyo el pasado martes 31 de marzo por la energía desbordante de miles de aficionados. Se respiraba historia pura: el partido de repechaje de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 en tierras regiomontanas estaba por comenzar, enfrentando a las selecciones de Irak y Bolivia.
Horas antes del pitazo inicial, la explanada del estadio se transformó en una mezcla de culturas. De un lado, la marea verde de Bolivia ponía el ritmo con cantos. Del otro, la afición de Irak, vestida de blanco y portando orgullosamente sus banderas, respondía con cánticos rítmicos y danzas tradicionales del Medio Oriente. Era un espectáculo digno de un Mundial, donde la barrera del idioma parecía disolverse ante la pasión compartida por el fútbol.