Los señalados pertenecían a la fraternidad Chi Phi de la institución de la Ivy League, pero tras el incidente, fue vetada por las autoridades escolares
Siete estudiantes y exestudiantes de la Universidad de Cornell, una de las instituciones que integran la Ivy League en Estados Unidos, quedaron en el centro de una investigación reabierta por la Fiscalía del condado de Tompkins después de que una exalumna los señalara en una demanda civil por una presunta agresión sexual ocurrida en octubre de 2024.
Los hombres son Matthew Ingalls, Johnathan Newell, Winston Lee, Gillio Lopes, Diego Sarabia, Scott Norris y Scott Kretzschmar, quienes en ese momento eran estudiantes de Cornell e integrantes de la fraternidad Chi Phi, de acuerdo con la demanda judicial.
La mujer, identificada únicamente como Jane Doe para preservar su identidad, sostiene que llegó a la casa de Chi Phi alrededor de las 23:00 horas del 19 de octubre de 2024 y que, después de consumir alcohol y una sustancia que le dijeron que era ketamina, fue sometida a diferentes actos sexuales sin su consentimiento hasta aproximadamente las 5:45 de la mañana siguiente.

Hasta este 1 de octubre de 2026, ninguno de los siete ha sido acusado formalmente de un delito. La Fiscalía decidió reabrir la investigación y prevé presentar las pruebas ante un gran jurado, que determinará si existen elementos para formular cargos.
De acuerdo con los registros universitarios consultados por diversos medios, cuatro de ellos pertenecían a la generación 2027, dos a la de 2026 y uno egresó en 2025. Cornell no ha revelado públicamente qué sanción correspondió a cada alumno tras su proceso interno.
Matthew Ingalls, generación 2027. La demanda sostiene que Doe acudió esa noche a Chi Phi específicamente para encontrarse con él, a quien consideraba su amigo. Según el documento judicial, Ingalls le dio una cerveza y posteriormente, junto con Newell, la habría presionado para consumir una sustancia presentada como ketamina, además de marihuana y alcohol de alta graduación.
La demanda lo acusa de participar en actos sexuales sin consentimiento y sostiene que, horas después, él y Winston Lee habrían continuado la agresión cuando la joven se encontraba completamente incapacitada.

Johnathan Newell, generación 2027. Es uno de los hombres a quienes la demanda atribuye una participación más directa. Doe sostiene que Newell participó en los primeros actos sexuales denunciados y posteriormente continuó tocándola pese a que ella apartaba su mano.
A la 1:42 de la mañana, según una captura incorporada al expediente, una cuenta identificada con su nombre publicó en el grupo de Snapchat “Chi Phi Actives” un mensaje vulgar que anunciaba a los demás miembros que había una mujer "disponible" para ser abusada sexualmente en el piso superior.

Winston Lee, generación 2027. El directorio de Cornell lo ubicaba recientemente como estudiante del College of Arts and Sciences. La demanda sostiene que estuvo entre los siete hombres que utilizaron ketamina mientras Doe permanecía sobre una cama y que posteriormente, junto con Ingalls, la llevó a otra habitación.

Gillio Lopes, generación 2027. También figura como estudiante del College of Arts and Sciences. La demanda afirma que entró en la habitación mientras Doe estaba con Newell y que posteriormente ambos realizaron actos sexuales con ella sin consentimiento. Su abogado, Andrew Miltenberg, ha rechazado las acusaciones y sostiene que su cliente debe ser juzgado por las pruebas y no por las afirmaciones contenidas en una demanda.

Diego Sarabia, generación 2025. Cornell lo registra como exalumno. Estudió en la Nolan School of Hotel Administration y posteriormente desarrolló una carrera en el sector financiero. La demanda sostiene que Sarabia entró en la habitación cuando Doe intentaba cubrirse, le tomó el rostro y la besó sin consentimiento hasta que ella lo apartó; también lo incluye entre los siete hombres que presuntamente utilizaron ketamina sobre el cuerpo de la joven.

Scott Norris, generación 2026. La demanda lo identifica como integrante de Chi Phi y lo coloca en la habitación junto con los otros seis estudiantes durante parte de los hechos denunciados. Una captura incluida en el expediente muestra además una cuenta con su nombre respondiendo en el grupo de Snapchat después del mensaje atribuido a Newell.
Norris ha negado haber abusado sexualmente de Doe o haber consumido drogas con ella y su defensa sostiene que estuvo dentro de la habitación durante poco tiempo.

Scott Kretzschmar, generación 2026. La demanda lo acusa de haber estado presente durante parte de los hechos y de participar en la administración de la ketamina. Su abogado, Jeremy Saland, ha negado cualquier contacto sexual con Doe y sostiene que Kretzschmar entró brevemente a la habitación y se marchó sin tocarla.
La defensa afirma además que una prueba de folículo piloso resultó negativa para ketamina. Saland también aseguró que Cornell no encontró responsable a su cliente de las conductas que Doe le atribuye.

El presidente de la universidad, Michael Kotlikoff, explicó que, tras el procedimiento interno, dos de los siete fueron expulsados, dos fueron suspendidos durante al menos dos semestres, uno ya se había graduado antes de que pudiera imponerse una sanción y dos fueron considerados no responsables de conducta sexual indebida. Cornell no ha identificado públicamente quién recibió cada resolución.
La universidad también rechazó que los estudiantes simplemente hubieran recibido como castigo la obligación de escribir ensayos. Cornell indicó que su investigación se desarrolló durante varios meses y que un panel de profesores y personal capacitado escuchó pruebas durante varios días antes de imponer expulsiones y suspensiones. Chi Phi fue cerrada y permanece prohibido en el campus.

El fiscal de distrito Matthew Van Houten sostuvo inicialmente que la declaración escrita que su oficina recibió en 2024 describía el consumo de drogas y parte de la actividad sexual como voluntarios, por lo que concluyó entonces que no existían elementos suficientes para formular cargos.
Tras la demanda civil y la aparición de nueva documentación, Van Houten anunció que la investigación penal sería reabierta. Su oficina pretende presentar ante un gran jurado del condado de Tompkins el testimonio de Doe, las conversaciones digitales y cualquier otra evidencia disponible para que se determine si alguno o todos los involucrados deben ser acusados penalmente.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, informó además que Cornell aceptó contratar abogados externos para realizar una investigación independiente sobre la respuesta de la universidad al caso.