El jurado informó por tercera vez que no puede alcanzar un veredicto unánime; la defensa presentó una apelación de emergencia para evitar la nulidad, pero fue rechazada
El juicio contra Lindsay Clancy, la mujer acusada de matar a sus tres hijos pequeños en Massachusetts, fue declarado nulo luego de que el máximo tribunal estatal rechazara una apelación de emergencia presentada por la defensa para mantener abierto el proceso.
La decisión dejó libre el camino para que el juez William Sullivan formalizara la nulidad por falta de unanimidad. El jurado pasó siete jornadas y alrededor de 36 horas deliberando, pero comunicó en tres ocasiones que no podía decidir si Clancy debía ser considerada penalmente responsable por la muerte de sus hijos.
La defensa realizó un último intento por impedir ese desenlace después de denunciar que uno de los 12 integrantes del jurado no estaba aplicando correctamente las instrucciones judiciales relacionadas con la duda razonable. Sin embargo, el Tribunal Judicial Supremo de Massachusetts rechazó intervenir.
No cabe duda de que Clancy le quitó la vida a sus hijos; sin embargo, la Fiscalía sostuvo que actuó de manera consciente y planeada. Por otra parte, sus abogados afirmaron que padecía psicosis posparto, además de un trastorno bipolar no diagnosticado, lo que habría alterado su percepción de la realidad.
Los integrantes del jurado comenzaron a deliberar el 27 de agosto, después de aproximadamente cinco semanas de testimonios. Desde entonces comunicaron varias veces que no podían llegar a una resolución unánime.
Este viernes 4 de septiembre, el panel entregó una tercera nota en la que informó que ya no sería posible alcanzar un acuerdo. Ante esa comunicación, el juez Sullivan anunció que no tenía otra opción que declarar nulo el juicio.
Antes de que los jurados fueran llamados a la sala para recibir formalmente la noticia, Kevin Reddington, abogado de Clancy, solicitó una pausa para presentar una apelación de emergencia ante el Tribunal Judicial Supremo de Massachusetts.
La defensa pidió que Sullivan volviera a interrogar a un integrante del jurado o que le impidiera seguir participando en las deliberaciones hasta comprobar que podía cumplir con las instrucciones legales. También alegó que el razonamiento de esa persona podría reflejar prejuicios contra quienes padecen enfermedades mentales graves.
De acuerdo con los reportes, la persona que presidía el jurado informó que uno de sus integrantes reconocía tener dudas sobre el caso, pero supuestamente se negaba a aplicarlas para emitir su voto.
Reddington aseguró que esa actuación constituía una negativa a seguir la ley y solicitó que el integrante fuera retirado y reemplazado por uno de los seis suplentes. El juez entrevistó individualmente a los miembros del panel, pero rechazó remover a la persona cuestionada. Los miembros restantes del jurado planeaban declararla no culpable.
La jueza Dalila Argaez Wendlandt escuchó a ambas partes mediante una videoconferencia, pero finalmente rechazó la solicitud. Con ello, Sullivan emitió la declaración formal de nulidad.
La declaración de un juicio nulo no representa una condena ni una absolución. Tampoco elimina automáticamente los cargos presentados contra Lindsay Clancy.
El proceso regresará esencialmente al estado en que se encontraba antes de que comenzara el juicio. La Fiscalía del condado de Plymouth deberá decidir cuál será el siguiente paso:
Si los fiscales deciden volver a procesarla, deberá realizarse una nueva selección de jurados y programarse otra fecha para el juicio. Clancy podría permanecer internada en un hospital psiquiátrico mientras se resuelve el caso penal. Sus abogados también podrían solicitar que se revisen las condiciones bajo las cuales permanece detenida.
Lindsay Clancy, una exenfermera especializada en parto y maternidad, mató a sus hijos Cora, de cinco años; Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses, el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar de Duxbury, Massachusetts.
De acuerdo con la investigación, utilizó bandas de ejercicio para estrangularlos mientras Patrick Clancy, entonces su esposo, había salido a comprar comida y un medicamento para una de las niñas.
Después de los hechos, Clancy se provocó heridas e intentó quitarse la vida al saltar desde una ventana del segundo piso. Sobrevivió, pero quedó paralizada de la cintura hacia abajo y desde entonces utiliza una silla de ruedas.
La Fiscalía argumentó que envió deliberadamente a Patrick fuera de la casa para quedarse sola con los niños. La defensa sostuvo que escuchó una voz masculina que le ordenó matarlos y después terminar con su propia vida.
Durante el juicio, el panel podía declararla culpable de asesinato en primer o segundo grado, homicidio involuntario, absolverla o determinar que no era penalmente responsable debido a una enfermedad mental.
La defensa no discutió que Lindsay Clancy causó las muertes, pero sostuvo que una psicosis posparto le impedía comprender la naturaleza y gravedad de sus actos. La Fiscalía reconoció que atravesaba problemas de salud mental, aunque afirmó que conservaba la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto.