En contraste, zonas del este de África, sur de Brasil y sur de Estados Unidos podrían experimentar precipitaciones por encima del promedio y un mayor riesgo de inundaciones.
La OMM advirtió que aún no hemos alcanzado el punto máximo del fenómeno, el cual seguirá fortaleciéndose en los próximos meses hasta convertirse en el más intenso de los últimos 70 años
El fenómeno de El Niño todavía no alcanza su máxima intensidad. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas (ONU), advirtió este jueves 3 de septiembre que el evento seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses hasta alcanzar una intensidad "muy fuerte", incrementando el riesgo de calor extremo, sequías, lluvias intensas e inundaciones en distintas regiones del planeta.
El nuevo pronóstico resulta excepcional incluso para los especialistas: la probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es cercana al 100%, el nivel de certeza más alto expresado hasta ahora por la OMM en uno de sus boletines sobre El Niño y La Niña.
De acuerdo con las proyecciones de organismos internacionales, el episodio podría convertirse en el más intenso registrado en más de 70 años. Además, las temperaturas superficiales del Pacífico tropical podrían continuar aumentando durante los próximos meses. El fenómeno alcanzaría su punto máximo hacia finales de 2026, aunque la OMM anticipa que sus efectos sobre el clima mundial continuarán los primeros meses del próximo año.
El secretario general de la ONU, António Guterres, aseguró que El Niño está adquiriendo "enormes proporciones" y advirtió que el planeta ha entrado en una zona de peligro frente a los fenómenos meteorológicos extremos. La preocupación se debe a las condiciones excepcionalmente cálidas que ya presenta el océano Pacífico tropical.
El índice Niño 3.4, una de las principales referencias utilizadas para medir el fenómeno, pasó de alrededor de 1.5 grados Celsius por encima del promedio entre mayo y julio a valores semanales de entre 2.2 y 2.6 grados entre finales de julio y mediados de agosto.
Este fenómeno es todavía más grave en las profundidades, pues en algunas regiones se han registrado temperaturas de más de 8 grados Celsius por encima de lo normal, lo que demarca la existencia de una enorme reserva de agua caliente que podría alimentar la intensificación del fenómeno durante los próximos meses.
Los efectos no serán iguales en todo el mundo. La OMM enfatiza que un fenómeno de El Niño muy intenso no implica automáticamente un desastre de la misma magnitud en todos los países debido a que sus consecuencias dependen de la región, la temporada y otros factores oceánicos y atmosféricos.
Sin embargo, los pronósticos para los próximos meses apuntan a temperaturas superiores a lo habitual en prácticamente todas las zonas terrestres del planeta. También podrían registrarse cambios importantes en las lluvias.
Entre las regiones con tendencia hacia condiciones más secas se encuentran partes del sudeste asiático, América Central y el norte de América del Sur, donde podrían aumentar los riesgos de sequía e incendios forestales.
En contraste, zonas del este de África, sur de Brasil y sur de Estados Unidos podrían experimentar precipitaciones por encima del promedio y un mayor riesgo de inundaciones.