El papa León XIV celebró el Jueves Santo lavando los pies de 12 sacerdotes en la Basílica de San Juan de Letrán, lo que marcó un retorno a las costumbres ortodoxas de la Iglesia católica. La tradición de realizar este ritual a otros clérigos fue abandonada durante el papado de Francisco, quien en vez de elegir a religiosos, lavó los pies de reclusos, refugiados, mujeres y musulmanes en prisiones y centros de asilo.
Los papas lavan los pies de las personas durante el jueves de la Semana Santa para representar cuando Jesús lavó los pies de sus 12 apóstoles la noche antes de su crucifixión, según el Evangelio de San Juan en La Biblia. De acuerdo con el relato, durante el evento conocido como “La última cena”, Jesús se levantó, ató una toalla a su cintura y enjuagó los pies de quienes lo acompañaron.

Durante la época de Jesús, lavarse los pies constantemente era común, pero era una tarea reservada para los esclavos. Por ello, ante su posición de “Señor” y “Maestro” de los cristianos de la época, esto representó un acto de humildad extrema. No se sabe con certeza cuándo los papas comenzaron a lavar los pies de otras personas, pero existen registros desde la época de San Agustín (400 d.C) quien escribió que esta actividad debía realizarse con una actitud de servicio.
Las diferencias entre León XIV y Francisco
El papa Francisco, quien en 2013 fue el primer latinoamericano en ser elegido el primer sumo pontífice, rompió muchos protocolos y tradiciones de la Iglesia católica, lo que provocó muchas fricciones entre los distintos grupos al interior de la institución religiosa. Por su parte, León XIV, elegido papa en mayo de 2025, ha retomado muchas de las costumbres del clero, lo que se ha interpretado como un intento por reunificar al catolicismo.

Si bien, el lavado de pies a 12 sacerdotes (11 de ellos ordenados el año pasado y el otro su director espiritual) ha sido uno de los contrastes más significativos, no es la única diferencia entre ambos líderes. León XIV ha retomado símbolos históricos de los líderes católicos como la muceta roja y la estola bordada en oro sobre la sotana blanca, prendas consideradas “de lujo” y que Francisco no utilizó durante su papado.
Otra de las diferencias notables han sido los lugares de residencia. Francisco vivió en una casa de huéspedes en el Vaticano, mientras que León XIV utilizó el departamento papal dentro del Palacio Apostólico. Además, Francisco evitó el palacio de Castel Gandolfo durante las vacaciones, mientras que León XIV ha retomado su uso.

Los expertos en religión consideran que, lejos de una intención presuntuosa, las decisiones de León XIV buscan honrar los símbolos históricos de la tradición católica para aliviar las tensiones entre los grupos más conservadores de la institución y devolver la estabilidad a la Iglesia, la cual atraviesa una de sus peores crisis desde hace varias décadas.