No podía ser de otra forma: el líder en irregularidades cometidas en la cuenta pública 2024 de Coahuila fue una vez más el Municipio de Torreón...
No podía ser de otra forma: el líder en irregularidades cometidas en la cuenta pública 2024 de Coahuila fue una vez más el Municipio de Torreón bajo la tutela de Román Alberto Cepeda, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su informe publicado el martes.
Y con él ya son dos al hilo, pues en el documento de la Auditoría Superior del Estado, presentado el 30 de diciembre de 2025, había obtenido un resultado similar.
La ASF seleccionó en este caso una muestra de 736.9 millones de pesos ejercidos por Torreón en 2024; es decir, no el total del presupuesto. De ellos, 378.4 millones fueron desviados o, como eufemísticamente menciona el informe, están “pendientes por aclarar”. O sea el 51%. Uno de cada dos pesos.
Se trata, para contextualizar, del Año de Hidalgo. Electoral. El de la reelección.
Para dimensionar: Torreón registró 204 millones de pesos más de irregularidades que Saltillo (174.1 millones), su más cercano perseguidor en la lista.
De las observaciones contenidas en la auditoría 771/2025, cuatro no pudieron ser solventadas en el plazo que fueron presentadas al Ayuntamiento. Todavía hoy, a punto de concluir el segundo mes de 2026, no han podido ser resueltas pese a que Tesorería tuvo más de una oportunidad para responder.
Entre lo irregular hay un patrón; no se trata de hechos aislados. Inicialmente “no se presentó evidencia que acredite la adquisición de bienes y servicios”. Ni siquiera fotográfica. Tampoco hubo actas de entrega, inventarios, croquis de ubicación, ni descripciones de la ubicación exacta donde se realizaron los presuntos servicios.
En el rubro “ayudas y donativos”, por su parte, “no se presentó la comprobación de los beneficiarios que recibieron los recursos”.
En cuanto a las obras públicas revisadas, “no se pudo verificar la ejecución de los trabajos” y el Municipio “no presentó actas de entrega-recepción”. Poniéndose aún más exigente, o quisquilloso, incluso, éstas, según la ASF, “no beneficiaron a la población objetivo por no realizarse dentro de las zonas de atención prioritaria”, ni se acreditó que correspondiesen a “proyectos previstos en el catálogo señalado en los Lineamientos del Fondo de Aportaciones para la
Infraestructura Social (FAIS)”. A su vez “no se presentó documentación que acredite la propiedad a favor del Municipio”, ni que justifique los “conceptos extraordinarios no autorizados de las erogaciones financiadas con los recursos recibidos del FAISMUN”.
Dicho de otra forma: gastó de más, y no sirvió de nada.
Como se dijo al inicio, ese mismo ejercicio fiscal, por separado, la Auditoría Superior del Estado había identificado un desvío de 412 millones de pesos, en su documento publicado el 30 de diciembre.
En ambos casos, Torreón, bajo la tutela de Román Alberto Cepeda, fue primer lugar estatal en irregularidades, muy por encima de los restantes 37 municipios.
En 2024, inclusive, el faltante superó el de los tres poderes del Estado y el Ayuntamiento de Saltillo juntos: 151.5 millones de pesos correspondientes al Ayuntamiento de manera estricta, además de observaciones millonarias a los organismos públicos descentralizados, como la Dirección de Pensiones y Beneficios Sociales para los Trabajadores al Servicio del Municipio de Torreón ($131.6 millones), el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento ($80.5 millones) y el
Sistema Integral de Mantenimiento Vial ($48.5 millones).
Entre los tres entes, acumularon un faltante por 260.6 millones de pesos adicionales. Así la bolsa total de 2024 para el Municipio de Torreón ascendió a $412.1 millones.
Llegado a este punto, cabe señalar que no se suman directamente las cantidades reflejadas en las auditorías estatal y federal a fin de obtener una cifra definitiva de desfalco ese año por tratarse de conceptos que podrían duplicarse. No obstante, sí delinean una constante y denominador común.
Cortita y al pie
Yendo más allá: si alguno pensaba que se trataba de una cacería u ojeriza estatal dirigida en contra de Torreón y su Alcalde, los resultados de 2022 y 2023, dos primeros años del trienio, son consistentes y concordantes.
Para contextualizar: no existen, en la historia contemporánea de Coahuila, antecedentes acerca de una Presidencia Municipal observada por una cuantía tan alta, y mucho menos en un solo periodo trianual.
¿Por qué ocurre lo anterior? Porque –bien lo señala el slogan de la Administración– “en Torreón ¡siempre se puede!”.
La última y nos vamos
El pasado 4 de enero se publicó en este mismo espacio un punto que conviene repetir: “observar cientos de millones por las vías legales ya no es suficiente. Las denuncias en automático por sistema tampoco bastan. Ni siquiera la defenestración pública de Román como representante de los laguneros que ocurrió a finales de agosto de 2025.
Se tiene que avanzar y considerar el pasar a la báscula. Vómito negro, como se le conoce a la devolución de dinero mal habido en política. Lo que tienen que regurgitar sus protagonistas.
¿O así de fácil se dejan perder cientos de millones de pesos, sin posibilidad de recuperación, sólo por tratarse del último cachorro de la Revolución en funciones ejecutivas?”.