Desde hace tres lustros ocurre lo mismo: cuando parece que por fin Piedras Negras ha librado el asedio por el poder de Lorenzo Menera Sierra...
Desde hace tres lustros ocurre lo mismo: cuando parece que por fin Piedras Negras ha librado el asedio por el poder de Lorenzo Menera Sierra, y no hay más peligro* a la vista en virtud de su última derrota política encajada, el personaje renace y se mantiene vivo electoralmente, en pos de su obsesión: la alcaldía de la ciudad fronteriza; la más segura entre sus pares del país. *Sí, la palabra usada fue peligro.
Al michoacano avecindado en la frontera no lo frenan sus relaciones familiares ni las alertas migratorias de aquél lado del puente. En cada elección aparece, sea mediante candidaturas independientes, procesos internos de designación, negociaciones bajo la mesa con Tirios y Troyanos, o simplemente transfuguismo entre partidos (chapulineo, pues, entre Morena y PT).
Ex regidor municipal y hoy gerente del Simas Piedras Negras (hasta el momento de redactar estas líneas por lo menos), es, a su vez, diputado federal suplente del díganme “Tigre” Berdeja.
Su hermano Daniel, “El Dany” para mayor referencia, fue extraditado en enero pasado a Estados Unidos, acusado por delincuencia organizada. Él, por su parte, fue detenido en 2021 con dos migrantes hondureños indocumentados dentro de su camioneta, en la carretera federal 57, a la altura de Nava; los centroamericanos manifestaron entonces a la Policía Estatal que Menera les ayudaría a cruzar ilegalmente a Estados Unidos. El caso, curiosamente, no fue procesado judicialmente acá.
A punto está de ser defenestrado del Simas, ahora sí luego de múltiples intentos infructuosos, y al final de una ruta jurídica emprendida por el Ayuntamiento que inevitablemente ha llegado a su última etapa; mientras eso sucede, sin embargo, ha regalado al tendido de sol un espectáculo representativo de la 4T durante todo 2025 y lo que acumula de 2026: poesía nigropetense.
“Ya puro cascajo, ya puro problema; arréglalo tú a la chingada, túmbale una feria, medio millón al mes”
“Vaselina para los clasistas y racistas que me humillaron, llamaron ignorante; me hicieron lo que el viento le hizo a Juárez”.
“Yo no hablo como un niño chiflado ni tengo cerebro de pollo fumigado”.
“Aquí no andamos con rajaderas”.
“El poder ataranta a quienes no tienen principios”.
“Debiéramos de hacernos un análisis, una prueba mental, de drogadicción; ¡pero que sea cierta!”.
“No camino a lo puro tonto como mi Alcalde. Ya le voy a comprar pañales de adulto, nomás se la pasa cagándola”.
“Le digo que ya se calle, que se ponga un pañal en el hocico aunque sea, si no se lo quiere poner en el trasero. El Alcalde es puro hocico, para trabajar no sirve para nada”.
Entre otros tantos episodios.
Cortita y al pie
En Tiquicheo, Michoacán, fue director de Seguridad Pública Municipal (pese a ello en 2006, como contexto, fue secuestrado por una banda delincuencial comandada por su propio primo). Posteriormente se integró a las autodefensas. En Coahuila, en cambio, Menera es otro líder social (vaya concepto tan grande para los tiempos decadentes que se viven) que se cotiza en función de la expectativa electoral que genera una eventual candidatura suya, y el poder de convocatoria. Piense, por citar otro ejemplo, en Mary Thelma Guajardo.
Dicho de otra forma: cuántas canicas traen en el morral.
A él no se le ve como a un michoacano fuera de contexto en territorio norteño binacional, sino como 10 mil votos con guayabera roja. “Ahí van 10 mil votos caminando”, podría decir alguno cuando lo ve aproximarse. No suficientes para conquistar un cargo público ejecutivo, en aritmética del comportamiento electoral local, pero sí bastantes para revolver y agitar las aguas en una circunstancia donde al Gran Dedo favorezca un escenario así.
La última y nos vamos
Su actuación, por lo demás, es un signo de degradación política. O la 4T en su propio jugo. En su tinta. En su salsa. Sin ingredientes añadidos.