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Para el magisterio un Instituto al Servicio, pero de Cepeda Salas

La clase magisterial en Coahuila pasó del profesor Humberto al maestro Alfonso.

La clase magisterial en Coahuila pasó del profesor Humberto al maestro Alfonso.
Luis Carlos Plata
ZOCALO | MONCLOVA
05-14-2026
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La clase magisterial en Coahuila pasó del profesor Humberto al maestro Alfonso. De Moreira a Morena. De Guatemala a Guatepeor.

    La víspera del 15 de mayo es una oportunidad para recordar que, cuando pudo, el magisterio no quiso dejar de ser perro, sólo cambió de amo, parafraseando la frase de Maquío Clouthier.

    En diciembre las secciones 5, 35 y 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, deberán renovar mesas directivas al haber transcurrido entonces el periodo de 4 años para el que fueron electas el 13 de diciembre de 2022.

    Ese día, por primera vez, lo hicieron a través del voto directo de los agremiados, no mediante asamblea de delegados como antes de la Reforma Laboral de 2019 sucedía. 

    Ello significó que la presencia en las urnas de los más de 50 mil trabajadores de la educación participantes (activos, pensionados, y jubilados) fue más libre debido a la secrecía del sufragio, sin la indirecta democracia que anteriormente regía la renovación de los cargos.

    Y en esas circunstancias uno supondría que florecerían las libertades, el pensamiento crítico y la emancipación, pues las condiciones estaban dadas. Pero no. No ocurrió así. Tampoco fue el preámbulo de una transformación.

    La votación en las tres referidas secciones sindicales no resultó aire fresco de renovación, ni siquiera espíritu libertario, sino proclividad hacia el más rancio corporativismo al servicio del mejor postor. Retroceso. Les quitaron la correa y regresaron a que se las pusieran.

    ¿No se puede hacer vida sindical sin un obligado yugo? ¿Acaso lo anterior es una utopía? O se trata, más bien, de memoria muscular: les quitan la férula por unos instantes y, teniendo la oportunidad para rehabilitarse, regresa el músculo a su mala y acostumbrada posición. O como en este caso, adopta una peor.

    ¿Acomodarse con quien detenta el poder y pertenecer a un corral no contradice la esencia del sindicalismo? ¿Por qué ofrecer su causa como botín político? ¿Simplemente buscan canonjías?

    A casi cuatro años de distancia se ha ido normalizando el fenómeno. Unificando posiciones, como si no existiese otro camino.

    Por otro lado, siguen existiendo demandas reales de su gremio, aunque otras magnificadas y politizadas hasta un punto de no retorno. También un movimiento de oposición encabezado principalmente por pensionados y jubilados, al cual no han resuelto históricos problemas continuamente planteados y eventualmente postergados.

Cortita y al pie

Para Cepeda Salas, en cambio, se ha dispuesto en el plano federal un escaño plurinominal por Morena gracias a su labor como acarreador de público a los eventos del partido y del régimen, y en el estatal un órgano para expoliar a placer: el Instituto de Servicio Médico para los Trabajadores de la Educación del Estado de Coahuila.

    Con un presupuesto anual de 679 millones de pesos para 2026, de los cuales 667 millones han sido etiquetados como gasto corriente, el Servicio Médico es jauja, pues. Clasificado, además, como ingresos propios. Es decir, sin la obligación de rendir informes específicos.

    En este mismo espacio se han documentado año tras año desde 2019 los negocios de su familia y empresas con la subrogación de servicios y las adquisiciones bajo cualquier esquema.

    Para este ejercicio fiscal, por ejemplo, hay 100 millones de pesos, limpios, en “medicinas y productos farmacéuticos”, y otros 119.6 millones de pesos en “servicios profesionales, científicos y técnicos integrales” (¿de verdad necesitan eso y a ese costo?). 

    Sumando otros rubros, un total de 283.7 millones de pesos en “compra de bienes y servicios” de libre disposición.

    Cantidades millonarias extraviadas entre celdas numéricas, diseminadas para que no se noten a lo largo de un documento con decenas de páginas que, al menos en el papel, es auditado por el Poder Legislativo. Ahí va escondido el embute.

La última y nos vamos

No son beneficiarios de programas sociales del Bienestar, subyugados por políticas asistencialistas-clientelistas y condenados a un círculo de pobreza con la cual se lucra, sino los otrora figuras centrales de la sociedad: maestros.

    Son ellos quienes educan a las nuevas generaciones de coahuilenses. Y que no se olvide: son los mismos profesores de Coahuila que, en su día, disfrutaban el dispendio en la primera parte del Moreirato. 

    Por mucho, como grupo, los más favorecidos de aquél vergonzante capítulo.

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