El 2 de septiembre, en la notaría 12 de Sabinas, fue constituida la sociedad mercantil Oasis del Norte Sociedad Financiera, S.A. de C.V., SOFOM ENR
Corrían las calendas de 2013. El 2 de septiembre, en la notaría 12 de Sabinas, fue constituida la sociedad mercantil Oasis del Norte Sociedad Financiera, S.A. de C.V., SOFOM ENR (Sociedad Financiera de Objeto Múltiple, Entidad No Regulada) con el objeto social de celebrar profesionalmente operaciones de crédito, arrendamiento y factoraje financiero.
Qué tiene de relevante lo anterior, se preguntará usted. La persona moral fue creada, a partes iguales, entre Isidro Flores Tapia y Antonio Flores Guerra, padre e hijo. Este último, diputado local por el PT, funge como administrador único a la fecha, pues la razón social no sólo no ha sido disuelta, sino que permanece activa fiscalmente.
Cabe señalar que la financiera no está registrada en la Condusef, en el padrón de Sofomes autorizadas, por tanto no realiza operaciones con terceros al público (por lo menos no de manera legal). No es bancaria. Tampoco se somete a la inspección ni vigilancia de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
No se debe confundir con Oasis del Desierto Minería y Construcción, S.A. de C.V. (2021), ni con Consorcio Oasis Minería y Transporte (2018), ninguna de las cuales pertenece a “Tony” en documentos, pero ni falta que hace a la hora de las adjudicaciones millonarias con CFE.
Oasis del Norte se trata, más bien, de un vehículo de papel para obtener ventajas fiscales en otros negocios de la familia, y opera con capital propio. A partir de su creación, desapercibida para efectos periodísticos hasta el día de hoy, se comenzó a escribir la historia de La Floriza.
Antes de protagonizar zafarranchos en el pueblo mágico y difundir excentricidades como practicar tiro con armas de fuego, o repartir fajos de billetes en efectivo.
Mucho tiempo atrás de los episodios de catarsis y expresión del Yo, y de la trasparencia del quehacer público mal entendida y proyectada mediante la lente de sus celulares para mostrarnos en vivo sus entrañas y pasiones, filias y fobias.
Ambos a su vez (el finado Isidro y “Tony”, ninguno de ellos con educación financiera, justo es decirlo) son socios únicos en Minera Don Chilo (2010), primera razón social que constituyó la familia, antes de su incursión en política (en 2017, vía Tania con su primera participación como candidata de UDC) y antes de volverse millonarios gracias a los contratos de carbón con CFE de 2021 a 2024.
Sin embargo el florecimiento económico y político de La Floriza (denominación de origen para identificar a una facción y evocar otras como La Chapiza y La Mayiza en el argot delincuencial) no se entiende sin esa pieza: Oasis del Norte Sociedad Financiera.
Cortita y al pie
Por lo demás, los Flores Guerra no están ahí, en el espacio público, para tomar el poder ni redistribuir la riqueza ni dar patria al humillado ni vengar al pueblo (ese concepto que a nadie representa y sin embargo tanto daño causa cuando algún iluminado populista demagogo habla en su nombre).
Están ahí para el entretenimiento comunitario. Han sido deliberadamente subidos a la arena para el espectáculo y enfocados en ellos los reflectores para la distracción de los asuntos verdaderamente importantes. Simbolizan la chunga, el morbo, cotorreo y rebane.
Justo es decirlo: ellos facilitan el desarrollo de personaje con el tono en que se desenvuelven y la narrativa que despliegan; sus maneras de hacer política –si a eso propiamente se le puede llamar política– y la representación que tienen de sí mismos en la mente de un colectivo. Sin guión, su improvisación es perfecta.
La última y nos vamos
“Provengo de la cultura del esfuerzo (…) Me formé en el difícil trabajo del campo (...)”, dijo Antonio Flores en la primera sesión de la Legislatura vigente. Lo que no dijo, en cambio, es que las adjudicaciones multimillonarias, estimadas en 6 mil millones –sin pasar por ningún proceso de licitación pública– son más fáciles de tramitar si se tienen factureras para dispersar el recurso aunque no se tenga el mineral contratado.
Y eso nada tiene que ver con meritocracia, sino con capitalismo de cuates y tráfico de influencias. Y si no, que le pregunten a Bartlett. Pero de eso no habla ni mucho menos levanta la voz.