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Nuevo León como parque de atracciones: el Pase Turístico, otra aberración jurídica

El pasado 4 de septiembre fueron publicados en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo León los lineamientos del denominado Pase Turístico...

El pasado 4 de septiembre fueron publicados en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo León los lineamientos del denominado Pase Turístico...
REDACCIÓN
ZOCALO | MONCLOVA
09-10-2026
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El pasado 4 de septiembre fueron publicados en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo León los lineamientos que regulan la “implementación, operación, control y seguimiento” del denominado Pase Turístico, iniciativa del Instituto de Control Vehicular de aquella entidad.

El texto legal nunca menciona seres humanos. Ni siquiera “conductores” o “personas en situación de conducción”, como dirían los modernitos wokes. El objeto de la medida, por el contrario, son los “vehículos particulares foráneos que ingresen a Nuevo León por motivos turísticos o de estancia temporal”. Esto es, con matrícula de otro estado.

Esa verbalización, no obstante, excluye a trabajadores y estudiantes, colectivos que necesaria y mayoritariamente se desplazan en el caso que nos ocupa, entre Coahuila y Nuevo León, debido a la cercanía geográfica.

En el boletín de Gobierno del Estado dice que su objetivo es “la certeza jurídica” de quienes circulan temporalmente con vehículos foráneos. En su Periódico Oficial, en cambio, “salvaguardar la vida, libertades, integridad, y patrimonio de las personas, así como contribuir a la generación y preservación del orden público y la paz social”.

Como si se tratase de una declaración de guerra. De vida o muerte. ¿Existe una incidencia delictiva comprobable y verificable que se funda en la premisa de que los perpetradores (que utilizan vehículos como herramienta del delito, naturalmente) traen placas de otros estados?

El trámite se deberá realizar en línea (todavía no está disponible la página web, de hecho) y es gratuito hasta por 30 días naturales acumulables al año. Ahora bien, si la estancia en territorio neoleonés excede ese plazo, se deberá tramitar un permiso llamado Registro Vehicular de Estancia Prolongada, este sí con costo (aunque de momento no han fijado su precio, otra falla más). Sin embargo, una obligación exige para poder tramitarlo: tener póliza de seguro vigente. Eso representará, de entrada, el primer gran obstáculo.

Luego vienen los bemoles de la medida impopular que habla, por ejemplo, de días naturales (con 24 horas, pues). Ello supone una laguna legal si existe más de una entrada y salida durante la misma jornada (varios viajes ida y vuelta). O un vacío para los conductores de aplicaciones que prestan servicio interurbano entre las zonas metropolitanas de Saltillo y Monterrey. También para quienes necesitan trasladarse frecuentemente al Aeropuerto de Apodaca sin detenerse a otra cosa en el camino.

¿Qué pasa? ¿Se desgastan del uso sus calles? ¿Les roban su oxígeno?

En Nuevo León, a diferencia de Coahuila, no tienen arcos de seguridad en los límites territoriales del estado, edificados en las vías urbanas y pasos rurales, mediante los cuales identificar con las cámaras de vigilancia conectadas al C4 los vehículos que obligatoriamente por ahí transitan.

Sin esa tecnología, entonces, cómo saber cuándo alguien abandona en automóvil Nuevo León, y cuándo entra otra vez, en un día distinto. Máxime si la mayoría que lo hace de manera terrestre, en el caso interestatal, circula por la carretera libre para evitar la cuota de peaje (donde se podría llevar a cabo un hipotético control en la caseta, quizá poco efectivo).

Vamos más allá. ¿Quién acumula las asistencias? ¿Dónde se checa tarjeta?

¿Te van a dar un cartoncito, como hacen en Seven Eleven para registrar tus cafés comprados con la promesa de uno gratis eventualmente al completar un consumo mínimo?

¿Acaso, más modernos, un dispositivo Air Tag (miles de estos, en estricto sentido) para llevar en la guantera del coche y ser geolocalizado remotamente (rastreado, pues) por GPS (sistema de posicionamiento global, por sus siglas en inglés)?

Suponiendo que te picaron los ojos y compraste una segunda residencia en Terra Alta, ese desarrollo enclavado -literalmente- en un terreno alto de García, Nuevo León, colindante con el fallido complejo Tesla, o sea el núcleo poblacional de alta plusvalía situado en Nuevo León más cercano a Coahuila. Ahí, qué eres: ¿residente, o visitante?

El Pase Turístico entrará en vigor el próximo 19 de octubre, y deberá ser impreso y pegado en la esquina superior derecha del parabrisas delantero y medallón trasero. Su efecto inhibitorio de viajes (a fin de evitar conflictos como extorsiones de tránsito, o simplemente por no pagar algo que siempre ha sido gratis más allá de la gasolina) puede producir un alcance mayor en la cadena productiva entre Coahuila y Nuevo León.

Qué pasaría, por ejemplo, si se aplicase lo mismo en el extremo opuesto a la Región Sureste, es decir, en La Laguna, haciendo esa misma diferenciación de tránsito entre Torreón y Gómez Palacio.

Cortita y al pie

De 1856 hasta 1864 Coahuila y Nuevo León formaron una sola entidad (“estado libre y soberano”). Las divisiones administrativas y geográficas son susceptibles de ser modificadas, naturalmente. Nada permanece.

En estricto sentido el “pase turístico” no impide la libertad de tránsito, establecida en el artículo 11 Constitucional, y tampoco es una medida del todo novedosa, pues en urbes cosmopolitas del mundo, como Londres, cobran una tarifa (de “congestión) por ingresar en vehículo particular al centro de la ciudad.

Aún así faculta a sus “autoridades estatales y municipales en el ámbito de su respectiva competencia”, para verificar y sancionar mediante infracciones.

El punto es que no define los problemas que supuestamente atacará, y el estilo aplicado asemeja más al de los parques de atracciones en Estados Unidos, quienes venden ‘pases’, precisamente, para ingresar en términos y condiciones equivalentes a lo que proyecta Nuevo León.

Por lo demás, el motor industrial del norte del país no es Disneyland, pese a su proclividad hacia los payasos, las botargas, y sus banales e influenciables gobernantes influencers, avocados a la “Samuelización” de la política y el negocio de entretener y figurar.

La última y nos vamos

Una cosa es cierta: el saltillense, cuando quiere evadir una responsabilidad, muchas veces pretexta lo mismo: “ando en Monterrey”. En automático le sale. Suele ser poco creativo. Pero por lo regular no “anda” en Monterrey; está en su casa, en pijama, concretamente.

Con el Pase Turístico, a lo sumo, se acabó esa excusa. Qué sirva para otra cosa, lo dudo.

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