¿Qué hace un sonorense en Coahuila lucrando de la política local?
¿Qué hace un sonorense en Coahuila lucrando de la política local?
No, no hablo de “Don Carlos” (Robles Loustaunau), el hermosillense que funge como líder del PRI en el estado, sino de un actor ajeno a la barajita sobada con las mismas caras de siempre: Óscar Alberto Cano Jiménez, el presidente del Comité Ejecutivo Estatal del partido político local, Nuevas Ideas.
Si bien el personaje, de 42 años, es nacido en Ciudad de México (egresado de Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana), sus orígenes paternos están en Sonora, donde hasta 2020 desempeñó cargos partidistas en el Comité Directivo Estatal del PRI en aquella entidad; inclusive, en 2018 fue postulado a diputado local por la Coalición Todos por Sonora, integrada por el PRI, Partido Verde y Nueva Alianza, usando entonces en su propaganda el apellido del padre, Cano Vélez, y no el propio.
Oscar es socio de la persona moral Temas de la Tierra, SA de CV, constituida en Ciudad de México durante 2020 como presunta “editorial” con objeto social de todóloga. Ahí comparte participación con los hermanos Martínez Álvarez, Fernando (Morena) y Alejandro (Partido Verde), este último regidor por Ramos Arizpe, y aspirante a dividir el voto en el distrito 16 de Saltillo.
A su vez, de 2008 a 2015 junto a su progenitor, Jesús Alberto Cano Vélez, fue accionista de la empresa COSEPP Consultores, SA de CV, creada también en CDMX para temas de asesoría legal y financiera, donde vuelve a coincidir con el referido Fernando Martínez Álvarez (excandidato del Partido Verde alguna vez en Saltillo, y aspirante a muchas cosas en Morena sin éxito hasta hoy).
Cano Vélez, por su parte, es oriundo de Magdalena de Kino (qué casualidad: igual que “Don Carlos”; aunque las casualidades no existen en política como es bien sabido), fue diputado federal por el PRI de 2009 a 2012, amén de otros cargos federales (el último, durante el sexenio de Peña Nieto) y estatales en Sonora (los más relevantes con Manlio Fabio Beltrones), siempre durante gobiernos priistas. Septuagenario, de la misma generación que Robles Loustaunau (82 años), mantiene la Fundación Cano Vélez, Ayudo y Me Gusta, donde su hijo, cabeza visible de Nuevas Ideas, es el Presidente. Ahí es donde se cierra el círculo.
Con esos antecedentes, todos ellos ajenos a Coahuila, cómo y por qué se inserta Oscar Cano en Saltillo, un territorio agreste y apático a partes iguales.
A últimas fechas ha irrumpido en espacios de radio y televisión local criticando abiertamente a nombre de Nuevas Ideas a los falsarios de Morena (nada en contra de lo anterior, de hecho), a quienes no baja de corruptos. Su misión es clara: provocar una división del voto al afirmar que como partido apoyan a la Presidenta, pero no a sus alfiles guindas. “Somos la izquierda”, dicen de sí mismos, en esa lucha eterna entre quienes se consideran puros y a otros advenedizos, por aproximarse lo más posible al espectro político en la zona siniestra.
Su participación es un ejercicio de comunicación política de manual, aunque no por ello menos interesante: en los spots publicitarios grabados -casi en su totalidad- en Parque Centro (el único lugar bonito de Saltillo, según la visión aspiracionista), aparece ‘pueblo’ alquilado para sus pautas de video, disfrazado de gente que realiza labores manuales (y por tanto se ensucia en dicha faena); todos atrás del líder blanco (es decir, él; quien reafirma su pureza con camisas blanquecinas todo el tiempo) en una escena distópica de pigmentocracia, caminando por delante de ellos -sin que alguno lo rebase en ningún momento- y al unísono se frenan en seco, robotizados frente a la cámara para plantarse y reivindicar algo, en formación escolta; un mensaje que pretende ser elocuente.
En contraparte destacan los suplementos sociales de Grupo Reforma -sus favoritos, a juzgar por la frecuencia con que aparece en ellos-, mismos que dan cuenta de un enlace matrimonial, el suyo, al estilo Gran Gatsby, viajes al extranjero y rutas por países exóticos, o luna de miel en Nueva York, aderezados con gente bonita y distinguida; aquellos que, prejuicios aparte, jamás votarían por algo que se precie de ser ‘izquierda’.
Asuntos personales, desde luego, que revelan sin embargo indicios de la verdadera personalidad que no se proyecta en la cámara durante las campañas.
Cortita y al pie
Nuevas Ideas obtuvo su registro en abril del año pasado. A diferencia de otros institutos políticos que cambian emblemas pero reciclan dirigentes, constituyéndose como fuente de recursos cada tres o seis años una vez pierden la categoría y regresan, en este caso no existen antecedentes de actividad previa, más allá de incluir inicialmente en sus filas a Los Puente (dueños del extinto y polémico Partido Joven). ¿Vendieron estos la franquicia una vez cuajó el negocio? ¿Quién pagó?
De morado insignia, color que se han apropiado los presuntos independientes, de aquí y de allá, es uno de los nueve partidos con registro en Coahuila (seis nacionales por tres locales -dos de estos últimos, de reciente creación-).
Cosa curiosa: marzo pasado (cuyos primeros 20 días fueron de precampañas) lo invirtieron en remodelar a fondo un inmueble para usar como sede del Comité Estatal –a todo tren- en pleno bulevar V. Carranza de Saltillo, con la expectativa de quien confía en mantener el registro más allá del 7 de junio.
Ahora bien, proyectar una próxima inauguración de oficinas, o dicho de otra forma: pensar en las instalaciones antes que en los ciudadanos, a tres meses de la jornada electoral donde participarán por primera vez, sólo permite pensar en dos opciones: o son muy cándidos, o apalabraron algo con el poder estatal, pues el comportamiento electoral en Coahuila es ciencia exacta. Máxime durante las elecciones huérfanas. No hay ni habrá sorpresas, sólo sorprendidos.
La última y nos vamos
Por lo demás, somos testigos de la transfiguración de Óscar: en Sonora es Cano Vélez, queriendo mandar un mensaje con ese apellido impostado de su padre, y en Coahuila es Cano Jiménez. ¿Queriendo con este último apellido, exactamente qué mensaje mandar?