Allá en Estados Unidos lo sancionan; acá en el México de la cuarta transformación lo premian. Allá lo confiscan, acá era “asesor honorífico”...
Allá en Estados Unidos lo sancionan; acá en el México de la cuarta transformación lo premian. Allá lo confiscan, acá era “asesor honorífico” (no de honor, sino de gratuidad). Allá es señalado, acá les defiende.
Antier la Oficina de Control de Activos Extranjeros, del Departamento del Tesoro del vecino país, boletinó a Juan Pablo Penilla Rodríguez, abogado tamaulipeco de 46 años de edad, por estar involucrado “en una red de lavado de dinero y contrabando de efectivo, operada por el cártel del Noreste (CDN), una de las organizaciones de narcotráfico más violentas de México”, designada “organización terrorista extranjera” por el Departamento de Estado el 20 de febrero de 2025.
Penilla, según el comunicado de prensa, “desempeña un papel fundamental en el avance del dominio criminal del CDN sobre la plaza de Nuevo Laredo, Tamaulipas, apoyando las operaciones ilícitas más amplias del Cártel, que incluyen el tráfico de fentanilo, de personas, y la extorsión”.
El origen legal de su actuación es la Orden Ejecutiva 14059, y se le acusa de “ser propiedad de, estar controlado por, o dirigido por, haber actuado, o pretendido actuar para, o en nombre de, directa o indirectamente, el Cártel del Noreste”. Con ese desglose de preposiciones no deja espacio textual a la vacilación jurídica.
En este mismo espacio se abordó el caso en febrero del año pasado, a propósito de su contratación por Ismael “El Mayo” Zambada para su defensa como asesor jurídico en México “para el trámite de la solicitud (de repatriación) en territorio nacional”, como expresó en una carta dirigida al Consulado de México en Nueva York. Previamente Juan Pablo abogó por Miguel Ángel Treviño Morales, el tamaulipeco identificado como Z-40. Sobre ésta última relación, el Departamento del Tesoro menciona que “lo ayudó en prisión mexicana sirviendo como intermediario con la actual cúpula del CDN y otros asociados criminales”, permitiéndole con ello “mantener su liderazgo en el cártel a pesar de su encarcelamiento”.
Han circulado ampliamente por las redes sociales las fotografías del momento donde Juan Pablo Penilla fue retratado con la entonces candidata presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum. Las imágenes corresponden al 23 de diciembre de 2023, y el evento ocurrió en Ciudad Madero, Tamaulipas.
La Presidenta, pese a la evidencia gráfica del encuentro semiprivado en el lobby de un hotel (es decir, no se trató un mitin multitudinario abierto a todo público), lo negó en “La Mañanera del Pueblo” fingiendo demencia. Así como con ella, hay fotos del referido abogado junto a otros miembros de Morena como Martí Batres (ex jefe de Gobierno de la CDMX, hoy secretario del mismo), la ex secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, su subsecretario, Ricardo Peralta, el ex Presidente de Morena, Mario Delgado, además de los legisladores Ricardo Monreal y Sergio Gutiérrez Luna, entre las que han trascendido sin descartar existan otras con más personajes del régimen.
Pero el icónico encuentro en Tamaulipas que nos ocupa no fue casual. Y aquí viene lo interesante: quien publicó el encuentro y se adjudicó su organización, es Luis Armando Domínguez Quintos, identificado como coordinador estatal del grupo “Jóvenes Transformando Tamaulipas”, vinculado a Morena, y miembro de Avanzada Tamaulipeca, un ¿proyecto? de poder político entre otrora jóvenes tamaulipecos que nació en 2019 y tiene como finalidad conquistar posiciones públicas en aquél estado, bajo la coartada de asociación civil, la cual pertenece a Américo Villarreal Santiago, hoy delegado de Bienestar en Coahuila. Así se cierra el círculo.
En ese momento, cabe señalar, Penilla fungía como “Asesor Honorífico del Ejecutivo del Estado de Tamaulipas”. A principios de 2023, el 10 de enero, Juan Pablo fue designado sin percibir un salario (lo cual es lo de menos en este asunto, pues el cargo es inexistente en el organigrama pero revela cercanía y otorga manga ancha). En la línea del tiempo, ocurrió a sólo 102 días de haber tomado posesión del cargo el morenista Américo Villarreal Anaya.
En un ejercicio torpe de control de daños, luego de difundirse el caso, el Gobierno del Estado de Tamaulipas informó que el documento expedido “en su momento”, donde constaba la relación entre Américo y Penilla, “quedó anulado tras una valoración”, y para demostrarlo mostró por sus canales oficiales un supuesto acuerdo publicado en el Periódico Oficial de aquella entidad, con fecha 10 de enero de 2024, a través del cual dejaba sin efectos todas las designaciones previas de “asesores honoríficos”.
Sin embargo la relación existió. Dicho de otra forma: Tamaulipas confirmó que sí hubo tratos y la duración de los mismos: exactamente un año. No se trató de una coincidencia ni de un homónimo.
Al mismo tiempo, en 2023, la Cámara de Diputados, de gobierno y mayoría morenista, se voló la barda nombrándole: “Embajador Internacional por la Paz” en una ceremonia atemporal y anticlimática donde reconoció a ciudadanos variopintos. El Senado de la República, también de mayoría morenista, por su parte le entregó el (inexistente) premio “Patria” en la pasada legislatura (2023).
Cortita y al pie
Por lo demás, ¿qué tanta confianza y certeza, incluso veracidad, generan los asuntos judiciales iniciados en Estados Unidos cuyos protagonistas son actores mexicanos?
Tantos años de cine producido en Hollywood con abogados como temática produce un efecto: tendemos a sobrevalorarlos. En Coahuila tenemos experiencia. Jorge Torres (exgobernador interino) y Javier Villarreal (extitular de SATEC) apuntaban en su momento para los grandes juicios de la década y, más allá de la incautación de bienes a su patrimonio, realizada en Texas, ambos acabaron con procesos muy favorables para su causa, penalidades mínimas, y libertad corporal.
Todo es negociable. Eso que llaman justicia también. Máxime con un negociador nato como Presidente, sin escrúpulos para emprender y conseguir cualquier tipo de trato favorable a sus intereses en cualquier parte del mundo.
Por otro lado cabría preguntarse qué significa, en términos políticos, la enésima exhibición pública de un tamaulipeco vinculado a Morena, pues amén de la sanción a Penilla, el Departamento del Tesoro enlistó por las mismas causas a dos tamaulipecos más, y dos casinos ubicados en el mismo estado (uno en Nuevo Laredo y otro en Tampico).
La última y nos vamos
Ahora bien, que de 8 mil 200 millones de personas en el planeta posibles para fotografiar, aparezca Penilla siempre junto a la casta gobernante de Morena, no significa nada pero lo dice todo a la vez.