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Mejía-Morena: va a suceder otra vez

Ahí está. Ahí sigue. Desde su aterrizaje en Coahuila, en marzo de 2022, hace cuatro años exactamente, Ricardo Sóstenes Mejía Berdeja ha sido el ariete para golpear, fracturar y dividir a ese animal mitológico llamado la izquierda...

Ahí está. Ahí sigue. Desde su aterrizaje en Coahuila, en marzo de 2022, hace cuatro años exactamente, Ricardo Sóstenes Mejía Berdeja ha sido el
Luis Carlos Plata
ZOCALO | MONCLOVA
03-15-2026
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Ahí está. Ahí sigue. Desde su aterrizaje en Coahuila, en marzo de 2022, hace cuatro años exactamente, Ricardo Sóstenes Mejía Berdeja ha sido el ariete para golpear, fracturar y dividir a ese animal mitológico llamado la izquierda coahuilense desde adentro y esta semana, fiel a su costumbre, lo volvió a hacer.

Hacen mutis. Simulan que aquí nada pasó y fingen que la ruptura en lo nacional no trasciende al pacto firmado en lo local, pero el miércoles en una votación realizada en la Cámara de Diputados, trascendental para los intereses y permanencia del régimen, el grupo parlamentario del PT votó en contra de la Reforma Electoral que impulsó la Presidenta de la República, propinándole una sonora derrota legislativa y política.

Entre quienes rechazaron la iniciativa, cabe señalar, figuran los dos representantes por Coahuila: Brígido Moreno, de mayoría, y el mencionado Sóstenes Berdeja, por la vía plurinominal.

¿Podían ambos haber optado por el camino contrario, o sea votar distinto?

Por supuesto que sí. Hilda Licerio, por ejemplo, la diputada federal por el distrito 08 con cabecera en Ramos Arizpe, votó a favor a pesar de que la mayoría del Partido Verde, emblema que le abandera, lo hizo en contra. Es decir, cabía el libre albedrío pese a la postura de las dirigencias de los referidos partidos.

Impasible como acostumbra, Sheinbaum ha hecho gestos de asco, encogiendo la nariz, cuando se habla de él frente a ella. “Cómo es posible que una persona firme, con su puño y letra, que va a respetar un procedimiento, que diga ser parte de un proyecto, y que como no queda (de candidato) traiciona”, cuestionó en su día, siendo aún Jefa de Gobierno, refiriéndose a Mejía, en mayo de 2023.

Tampoco se trata de la primera vez, como se ha puntualizado. A finales de 2022, Mejía cooptó el Consejo Estatal de Morena (el cual no existe a la fecha, siendo Coahuila el único estado del país donde no hay uno en funciones).

Luego, en la elección de Gobernador en 2023, en la Región Centro-Desierto le ganó con el PT a Guadiana de Morena en 12 de los 13 municipios que la conforman y, en general, aventajó en el segundo lugar en 23 de 38 municipios (más de la mitad del territorio estatal dividido por municipalidades).

Morena en Coahuila, quien no es más que clientelismo rapaz, encontró en Mejía la horma de su zapato. A su némesis. No sólo es su presencia permanente en el espacio digital, manteniendo una narrativa de confrontación directa que, por algunos momentos, raya en la exageración, la caricatura y el absurdo. La sinrazón. Son también las candidaturas encaminadas por él que caen como anillo al dedo en las circunstancias precisas. En Saltillo, por ejemplo, existe la proclividad a dividir el voto y presentar candidatos de paja: en 2024 postularon a Diana Hernández para la Alcaldía por el PT que, con los votos obtenidos, restó posibilidades de obtener la victoria a Alejandra Salazar de Morena.

Si la maniobra no hubiese sido suficiente, por el distrito federal 04 de la capital el ‘siglado’ correspondió al PT, registrando a “Chepina” que fue derrotada por amplio margen. Para este proceso electoral en curso, repetirá ella como candidata, ahora por el distrito 13 local, cediendo de antemano el territorio. En el resto de la entidad, acaparó milimétricamente distritos donde había mayor dificultad para el PRI, como el 3 y el 6, el 12, además del 8 de Torreón.

En todos ellos la estrategia es distinta.

Cortita y al pie

Para Morena, por lo demás, aliarse con el PT en el estado es una manifestación de incompetencia y admisión de culpabilidad.

Es incompetente por necesitar un aliado (Mejía) que han tildado de traidor, esquirol, sinvergüenza y malagradecido con todas sus letras en diferentes momentos históricos, en público y en privado, y depender de su participación para maquillar los resultados desfavorables a su causa.

Y es culpable, al no simbolizar una opción que pueda ganar posiciones políticas en el estado por sí solo como ha hecho en la mayoría del país desde 2018, aún con todo el presupuesto federal a su favor y mayoría sobrerrepresentada.

Si Mario Benedetti concibió en su poesía una pareja que por la calle, codo a codo, es mucho más que dos, en el caso de Morena-PT, como tándem, sólo existen los codazos.

La última y nos vamos

Morena Coahuila, contra Mejía, no encuentra el antídoto. Si van separados, como en 2023, pierden. Si van aliados, como en la coalición parcial de 2024 para los Ayuntamientos, también. Aunque compitan juntos, son rivales. No se fían uno del otro y viceversa. Desconfianza, se llama el juego. Paranoia, incluso. Son enemigos íntimos.

Por si fuera poco ya se apuntó para el 2029 desde meses atrás, como si al mencionarlo en voz alta, apartase su lugar por delante de otros aspirantes. Como si ganase un lugar en la fila virtual para comprar boleto.

Ha sufrido transformaciones físicas y faciales, se inventó un apodo y una actitud Therian ante un hipotético electorado. Aunque aquél lagunero que tuvo la idea de repatriarlo de Guerrero (luego de 17 años de radicar en Acapulco, donde además de ser diputado local intentó sin éxito ser candidato a la alcaldía del puerto) ha obtenido un éxito que se valora en cifras de siete ceros. Y me parece poco.

 

@luiscarlosplata

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