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La izquierda que no necesita Coahuila hoy: basada en sentimientos de inferioridad

En su clásico libro, La Sociedad Industrial y su Futuro (1995), el polaco estadunidense, Theodore Kaczynski, ensayó algunas ideas sobre “el izquierdismo”...

En su clásico libro, La Sociedad Industrial y su Futuro (1995), el polaco estadunidense, Theodore Kaczynski, ensayó algunas ideas sobre “el izquie
REDACCIÓN
ZOCALO | MONCLOVA
05-21-2026
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En su clásico libro, La Sociedad Industrial y su Futuro (1995), el polaco estadunidense, Theodore Kaczynski, ensayó algunas ideas sobre “el izquierdismo”, vigentes al día de hoy en la coyuntura de las campañas electorales en Coahuila.

Originalmente publicado en The Washington Post y The New York Times a cambio de frenar atentados con bombas como reivindicaciones políticas (16 en su haber), su escrito se considera filosofía radical.

Un tratado del anarquista, ateo, antisistema que desafió a la CIA y al FBI. Lo más extremo que puede ubicarse una persona en el espectro político. Y en ese sentido deben entenderse sus conceptos.

Arrestado y encarcelado desde 1996, el autor se suicidó en una cárcel de Carolina del Norte, en 2023, a los 81 años. Sin embargo, la suya es una propuesta teórica relevante que viene a cuento revisitar.

“La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la humanidad”. Con esa frase inicia y planta su estandarte de batalla, el cual defiende a lo largo del referido ensayo.

“Casi todo el mundo estará de acuerdo en que vivimos en una sociedad profundamente perturbada. Y creo que una de las manifestaciones más extendidas de la locura de nuestro mundo es el llamado izquierdismo”, afirma.

Lo interesante de la tesis es que no la concibe como ideología, sino como “tipo sicológico”.

“Las dos tendencias sicológicas que subyacen al izquierdismo contemporáneo, son los sentimientos de inferioridad y la sobresocialización”, manifiesta.

En cuanto a los primeros, Kaczynski se refiere a “un espectro de rasgos relacionados con ellos: baja autoestima, sensación de impotencia, tendencias depresivas, culpabilidad, odio contra uno mismo.

“Para ser sincero, pienso que un amplio porcentaje de los izquierdistas contemporáneos tiende a experimentar, al menos, alguno de estos sentimientos (aunque sean más o menos reprimidos)”, explica.

Lo escribió en 1995, pero aplica perfectamente 30 años después: “(los izquierdistas) afirman que rechazan occidente porque es belicoso, imperialista, sexista, etnocéntrico, patriarcal… no obstante, cuando estas mismas lacras estructurales aparecen en países socialistas, el izquierdista siempre encuentra excusas para ello”.

A lo largo de la obra va lanzando conceptos al aire, engarzados por un hilo conductor que podría resumirse así: “El izquierdismo alberga una cierta potencialidad totalitaria”.

“El izquierdista no valora al individuo ni su potencial. De manera más o menos consciente, prefiere que la sociedad resuelva los problemas, satisfaga las necesidades, se ocupe de todo”, escribe.

“La hostilidad es un rasgo de su comportamiento”, define. En este caso hacia la sociedad por no estar a su altura. Identifica, a su vez, “tendencias masoquistas” en su manera de actuar, especialmente de protestar.

“La auténtica motivación del izquierdista no son los objetivos del izquierdismo, sino la momentánea sensación que obtiene al luchar. Y este mecanismo le lleva a perseguir siempre un nuevo objetivo.

“La razón, es que el izquierdista está motivado menos por la angustia que le generan los males concretos de la sociedad, que por el impulso de satisfacer su propia necesidad de autorrealización imponiendo sus soluciones al resto de la comunidad”.

Para Kaczynski, el afán de poder que tienen “sólo tiene un camino moralmente aceptable: la lucha por imponer sus valores morales al conjunto de la sociedad.

“Aunque suelen sostener que su activismo está motivado por la compasión o por principios morales, también lo es, como entre tantos otros grupos, el afán de poder. Además, gran parte de sus conductas no están del todo orientadas racionalmente a beneficiar a las personas a las que, en teoría, pretenden ayudar”, precisa.

“Las personas que alcanzan puestos dirigentes en los movimientos de izquierdas suelen estar hambrientas de poder, pues sólo aquellos que albergan ese apetito se esfuerzan por llegar a ellos.

“Los izquierdistas potencialmente más dañinos, es decir, los ávidos de poder, suelen caracterizarse por su arrogancia o por un enfoque ideológico dogmático”. ¿Le resulta familiar y actual?

 

Cortita y al pie

Sobre los izquierdistas desinteresados, resalta Kaczynski una actitud: no se oponen a los hambreados por una razón: no pueden renunciar a su fe en el movimiento.

“Diversos pensadores han señalado que el izquierdismo funciona a la manera de una religión. El izquierdista necesita creer en el izquierdismo, pues este desempeña un papel vital en su sique.

“Sus creencias no se modifican fácilmente, ni con la lógica ni con los hechos. Tiene la profunda convicción de que sus valores son moralmente correctos y que no sólo tiene el derecho sino el deber de imponérselos a todo mundo”, expone.

 

La última y nos vamos

“Los izquierdistas tienden a rechazar todo lo que proyecte una imagen de fortaleza”, sentencia Kaczynski. “Rechazan la racionalidad”.

Y si “Fuerte, Coahuila es”, muy sencillo: ¿qué hace usted identificándose entonces con eso que llaman “izquierda” y tratan de vender por estos días como oferta política los trasnochados de Morena-PT?

 

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