La guerra sicológica continúa, y ahora fue New York Times, como en su día hizo lo propio Los Ángeles Times...
La guerra sicológica continúa, y ahora fue New York Times, como en su día hizo lo propio Los Ángeles Times, al publicar que Américo Villarreal Anaya (padre y suegro respectivamente de Los Nepobabys del Bienestar de Coahuila: Ameriquito y Cecy; relevantes para el caso que nos ocupa), está siendo investigado en Estados Unidos.
Se trata de la segunda información en el mismo sentido. Tres más y hacen Jurisprudencia, hablando en lenguaje de abogados. O es el segundo strike y un tercero es ponche, en términos beisbolísticos.
El 3 de junio trascendió la primera nota, donde se mencionó la razón jurídica para involucrar al Gobernador de Tamaulipas: “sospechoso de tener vínculos con el crimen organizado”.
Ayer, día 27, se divulgó la segunda con otro leitmotiv: “objetivo en las investigaciones por corrupción”. El origen fue la versión en español del Times (párrafo 32 de 37), firmada por tres reporteros, dos de los cuales laboran desde Ciudad de México y un tercero desde Nueva York, con el membrete de exclusiva: “Funcionarios mexicanos se han convertido en informantes del Gobierno de Trump”.
Es insidiosa, tendenciosa y política. Pero reveladora.
Habla, incluso, de debilitar a la 4T, a partir de una premisa: “si las investigaciones estadunidenses logran convencer a suficientes políticos de Morena para que actúen como informantes, podría desencadenarse una cascada de testigos que cooperen y de acusaciones que amenazarían con debilitar al partido”.
“Dos objetivos en las investigaciones por corrupción son los gobernadores de Morena de los estados de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal Anaya”, dice textualmente.
Cabe señalar que no se basa en la nota previa de Los Ángeles Times, la cual cita de por sí, sino que cita fuentes anónimas para revalidar el tema. Y luego elabora un juego sicológico a partir de la construcción del texto.
“Algunos funcionarios electos del partido en el poder se han ofrecido de manera discreta a las autoridades estadunidenses como informantes contra otros integrantes del partido”, afirma.
“Al menos una decena de funcionarios electos en México –entre ellos gobernadores y miembros del Congreso, muchos de ellos del partido en el poder- se han puesto en contacto para compartir información sobre otros políticos, y varios ya han iniciado conversaciones”, explica.
“Estos funcionarios buscan adelantarse a las investigaciones que temen pronto puedan centrarse en ellos”, revela.
Las conversaciones, “se han producido en las semanas posteriores” a la acusación contra Rocha Moya, ex Gobernador de Sinaloa, y nueve políticos más (dada a conocer el 29 de abril).
La línea del tiempo que fija es importante: “La repentina ola de cooperación se desencadenó, en parte, por una iniciativa de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), para contactar en privado a funcionarios mexicanos con la intención de convencerlos de que hablaran”.
Cortita y al pie
Entre ambas publicaciones de los acreditados medios impresos en Los Ángeles y Nueva York, pintan un panorama de delatores, un escenario de sálvese quien pueda entre los advenedizos morenistas que llegaron al poder en plena borrachera de votos.
Y una estrategia desde Estados Unidos para fracturar su cohesión como grupo. Fisurarles desde adentro. Ponerles nerviosos. Jugar con la incertidumbre. Motivarlos a defenestrarse unos a otros. Sembrar el caos a partir de la pérdida de confianza, motivo de recisión en las relaciones laborales.
Hacer de Morena moronas y una vez desmoronados, cabría preguntarse quién gana con ello y qué.
No pasa desapercibido que son mandatarios de estados fronterizos. Y en la semana, por separado, fue filtrado un audio de otra gobernadora más de Morena: Marina del Pilar, de Baja California, a quien se le escucha en una conversación privada emprender una negociación legal que da pie a interpretaciones (y eso es lo que se busca difundiendo la grabación, naturalmente).
Mientras tanto, la cuenta se llena: strike dos para Los Américos en un plazo de 24 días.
La última y nos vamos
Por lo demás, todo matrimonio político es una negociación de poder, antes de cualquier otra cosa.
Es el caso del referido delegado de Bienestar en Coahuila y la senadora que representa a la entidad. Aquellos que se casaron en la Hacienda Zotoluca de Hidalgo, sin acceso a celulares para no dejar registro digital, en octubre del año pasado, formalizaron una relación cuyo eje, más allá de la ambición personal, es la savia que persigue Estados Unidos en la actualidad.
Para Coahuila, por tanto, no es un Gobernador más de Morena señalado en medio de una cacería transnacional. Su parentela, en política gracias al nepotismo e influyentismo, no es independiente de él, sino hace mitosis, como las células: aunque se separa, es lo misma carga genética. No se pueden desmarcar.
Dicho en otras palabras: representan exactamente lo mismo.