Antes de comenzar, una pregunta: si Lorenzo Menera Sierra, ese ‘líder social’ enquistado en la política de Piedras Negras hace una década por lo menos, no hubiese sido purépecha de Tiquicheo, Michoacán...
Antes de comenzar, una pregunta: si Lorenzo Menera Sierra, ese ‘líder social’ enquistado en la política de Piedras Negras hace una década por lo menos, no hubiese sido purépecha de Tiquicheo, Michoacán, y tuviese un fenotipo eurocentrista, ¿le hubiesen desalojado de las oficinas del Simas como lo hicieron el jueves a mediodía: tomándolo por las extremidades y cargándolo en volandas con el auxilio de la fuerza pública, escoltado por un aparato de ocho policías municipales y cuatro de la PAR estatal?
Si el implicado en el acto hubiese sido otro: alto, de tez blanca y maneras refinadas, ¿habría sido aplicada la misma violencia?
Al grano: aquello se trató de un episodio infamante, vejatorio, oprobioso. Que contradice la saliva de los populistas Morena-PT, emblemas que abanderan a la administración cabeza del operativo. Los que llegaron a dar “una Patria para el humillado” (Obrador, dixit), humillan, más bien, al expatriado.
Dejemos de lado las motivaciones legales (aún por verificarse) y las políticas (de sobra conocidas y por lo mismo comentadas). También los antecedentes del personaje central, quien es a su vez diputado federal suplente. El punto a tocar es otro y tiene que ver con un asunto de higienismo social. Depuración. Epigenética en la Región Norte de Coahuila.
Previamente se centró la narrativa local en un malestar único: Menera como foco de infección. Con él nada; sin él todo. Fue representado como un tapón; un bloqueo; un cáncer. Había que cortarlo de raíz por consecuencia. Extirparlo del cuerpo no humano que representa la administración pública descentralizada del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de la fronteriza ciudad.
Y así lo hicieron en los hechos: lo levantaron por los aires, a centímetros del suelo -para que no lo tocase más y no siguiese afectando con su presencia- y lo depositaron fuera de la institución.
Todo inicia con la construcción ideológica del enemigo. La suciedad (real o ficticia) del agua distribuida bajo su tutela, y la enfermedad que puede provocar a las masas. Caracterizar al otro con el rostro del desorden es el objetivo. Si un presunto problema es planteado a la opinión pública como una enfermedad, ese mismo expositor propondrá luego su tratamiento. Diagnosticada la infección, sólo queda desalojarla.
Las reacciones del público entonces se producen de manera natural. Siempre que un espacio ha sido deliberadamente ocupado y cerrado por un individuo, o un grupo de presión, la fijación popular principal es la limpieza. No falta quien proponga se desinfecte a fondo el lugar donde estuvo (lo cual supone infección, en un juicio a priori), o por lo menos apliquen spray sanitizante (se presume, pues, un ambiente insano).
Sucedió con el tristemente célebre Marx Arriaga, quien se atrincheró 96 horas en las oficinas de la subsecretaría de Educación Básica de la SEP en Ciudad de México, en febrero pasado, a propósito de su despido de la dirección de Materiales Educativos de la Federación.
En el caso que nos ocupa, al clima enrarecido en el Municipio no ayudó la escalada de vulgaridades y groserías proferidas por Lorenzo y su hermano Masías (La Familia Michoacana junto a su otro hermano, “El Dany”), en contra del Alcalde, su superior jerárquico en los hechos aunque no lo sea en estricto sentido constitucional.
Luego de intentarlo por otros medios infructuosamente, al Presidente Municipal nigropetense mostraron una salida legal irrevocable que no había intentado. El procedimiento que dio origen al acto de lanzamiento -literalmente, lanzamiento a la calle- fue iniciado por la Contraloría Municipal, quien le suspendió temporalmente del cargo público como medida cautelar, a razón de una investigación por faltas administrativas. Por ahí era.
Ahora bien, una destitución definitiva o inhabilitación requiere la participación del Tribunal de Justicia Administrativa de Coahuila, a quien la propia Contraloría de Piedras Negras debe turnar el expediente para que instruya un juicio. Es decir, aún falta camino por recorrer.
Cortita y al pie
Si en el burocrático Saltillo se criminaliza la palabra “chiriwillo” vía la dirección para Prevenir la Discriminación en Coahuila, en Piedras Negras se hace show a costa de uno. Las imágenes del operativo motivaron el meme y la chunga peyorativa pero no la reflexión a fondo: a él no se le ve como a un michoacano fuera de contexto en territorio norteño binacional, sino como 12 mil votos con guayabera roja.
La última y nos vamos
No fue un tema de gobernabilidad y mucho menos de seguridad, sino de higienismo. Un relato basado en analogías infecciosas y la separación de un agente externo (Menera) para preservar la salud comunitaria. Políticas del siglo XIX. Del México decimonónico.
Y de vendetta, por supuesto. Con una implicación, como reza el proverbio chino que se atribuye a Confucio: “Antes de emprender un viaje de venganza, cava dos tumbas”.
Al tiempo.
@luiscarlosplata