Esta semana ocurrieron dos hechos que no tienen relación entre sí, pero su significado y la diferente manera de reaccionar ante ellos...
Esta semana ocurrieron dos hechos que no tienen relación entre sí, pero su significado y la diferente manera de reaccionar ante ellos por parte del régimen morenista, exhibe sus intereses como grupo.
En uno, donde no hay injerencia extranjera (la cancelación de la visa estadunidense de “Andy”, el hijo del ex Presidente, quien ni ocupa un cargo público ni representa al Estado Mexicano), acusan injerencismo político de Estados Unidos. En el otro, donde sí hay injerencismo (Texas impulsando el “Drill, baby, drill!” –perfora, nena, perfora– en territorio de Coahuila) hacen mutis y apoyan soterradamente.
El presunto “Comité de Científicos y Especialistas” que analiza para el Gobierno Federal el uso de la fracturación hidráulica (fracking) para la explotación de yacimientos de gas, se pronunció el 6 de agosto en La Mañanera. No dijeron que no aunque tampoco que sí. Y así van socializando el tema, acostumbrando a las masas, pese a que durante la campaña presidencial de 2024 el plan de acción de Claudia Sheinbaum, sintetizado en 100 compromisos para su administración, expresamente llamó a la prohibición de la práctica.
Y como en muchos otros temas en el Obradorato, todo se reduce a jarabe de pico.
Andrés Manuel, en su día, manifestó su rechazo a la técnica del fracking en el país fundamentalmente por el daño al medio ambiente que provoca. Fue su “compromiso presidencial” número 75. Verbalmente lo afirmó en San Luis Potosí, frente a manifestantes de la Huasteca; luego en Saltillo, en la puerta de Palacio de Gobierno; en otra ocasión al ser interpelado durante una conferencia matutina en Palacio Nacional, y la última vez registrada públicamente durante la conmemoración de los primeros 100 días de su Gobierno.
Sin embargo, en los hechos, en todo el sexenio 2018-2024 jamás estableció un mecanismo formal para su prohibición. Ni por decreto del Ejecutivo, ni por restricción del Legislativo, amén de que alternativas legales existieron todo ese tiempo.
A través de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, por ejemplo, fue posible terminar anticipadamente las asignaciones de Pemex por motivos ambientales. A su vez la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente tuvo facultades para negar la autorización a cualquier manifestación de impacto ambiental presentada que involucrase fracturación hidráulica.
De igual forma la Secretaría de Energía fue competente para decretar como zonas de salvaguarda las áreas con recursos no convencionales, y la Comisión Nacional del Agua tuvo la oportunidad de revocar los lineamientos emitidos para la autorización del uso de agua para la fracturación hidráulica.
Y el Congreso de la Unión, por si fuera poco, pudo descongelar las iniciativas de ley para su prohibición en México.
Nunca existió voluntad política. Por el contrario, durante los ocho años que acumulan en el poder como cuarta transformación, el fracking ha seguido avanzando, por lo menos en Coahuila.
No es para sentirse orgulloso, pero el primer convenio para explotar hidrocarburos mediante fractura hidráulica en México comprende una superficie de 398 kilómetros cuadrados en el área contractual Olmos, que involucra los campos Hidalgo, Emergente y Habano. Por supuesto, en la entidad. Cinco kilómetros al noreste del Municipio de Hidalgo. Y Lewis Energy, empresa de Texas, es quien tiene asignada la parcela desde el 26 de marzo de 2018 por un plazo de 5479 días. Es decir, 15 años de ejecución.
Si bien el caso ha sido prácticamente invisible a la opinión pública, la compañía texana ha ido concluyendo sus etapas de trabajo programadas. Su plan de desarrollo contemplaba la perforación de 70 pozos hasta 2025.
Inclusive se pudo cancelar la vigencia de su contrato unilateralmente, lo cual suponía una demanda por incumplimiento. Y de acuerdo con el documento 414104806, en poder de quien esto escribe, Petróleos Mexicanos hubiese tenido que pagar una indemnización fijada en 744 millones 660 mil 575 dólares. Tampoco se hizo.
Cortita y al pie
Por el contrario, la Secretaría de Energía otorgó a Pemex el 15 de octubre de 2021 títulos de asignación modificados para realizar actividades de extracción de hidrocarburos en Coahuila.
Se trató de los documentos A-0399-M Monclova y A-0401-M Pirineo, con influencia en los municipios de Abasolo, Castaños, Escobedo, Frontera, Monclova, Nadadores y San Buenaventura, y Candela, Múzquiz, Progreso y Sabinas, respectivamente. Ambos en la Cuenca de Sabinas.
Las modificaciones referidas consisten en delimitar los polígonos donde hubo exploración previa de gas (seco y seco no asociado) y descartar los no productivos. Aunque su área de influencia se redujo de 3,412 kilómetros cuadrados a sólo 188, y de 3,963 a 238, se quedó Pemex con 61 de 77 pozos en el primero, y 45 de 73 en el segundo.
Ya existía, y sigue vigente, la tercera asignación: la A-0400 Olmos que corresponde a la Cuenca de Burgos y comprende los municipios de Hidalgo y Guerrero, en la franja fronteriza conocida como la brecha del gas. Originalmente las tres habían sido entregadas el 13 de agosto de 2014 –inmediatamente después de consumarse la Reforma Energética– por un plazo de 20 años. Es decir, hasta 2034.
Incluso a partir de 2022 le metieron turbo, pues el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022 contempló ampliar la inversión como nunca antes: 11 mil 657 millones de pesos para el “proyecto aceite y gas en lutitas”.
Para dimensionar el gasto: antes de ser modificado, el proyecto A-0399-Monclova ejerció de 2015 a 2021 un total de 921.4 millones de pesos, de los cuales 60%, o sea 557.4 millones, fueron ejercidos apenas en los primeros cinco meses de 2021. De 2015 a 2020 permaneció prácticamente parado. Por lo que hace al proyecto A-0401-Pirineo, éste ejerció mil 166.5 millones de pesos de 2015 a 2021 pero la mayoría en sus primeros tres años.
Así, uno de cada tres municipios de la entidad ha sido explotado por Petróleos Mexicanos con fracking.
La última y nos vamos
El Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de Coahuila (cuatro diputados) emitió un pronunciamiento el 26 de octubre de 2021, en voz del finado Francisco Javier Cortez Gómez, para “dejar de manifiesto” –sin contexto ni mayor explicación– que no retrocederían en su “oposición radical a la práctica del fracking en Coahuila”.
Acomodaticios y adocenados, sin congruencia, hoy reniegan de lo que ayer se ufanaban. Así son: falsarios.