Tres banderas han adoptado los chairos para criticar en automático al Gobierno de Coahuila...
Tres banderas han adoptado los chairos para criticar en automático al Gobierno de Coahuila que, naturalmente, no es de Morena-4T.
Uno. El gasto en publicidad oficial; endilgando a Coahuila un primer lugar inexistente.
Dos. La no incorporación del sistema de salud estatal al régimen IMSS-Bienestar.
Y tres. La negativa estatal de sustentar con recursos propios las denominadas “pensiones” para discapacitados de 30 a 64 años de edad (que sí etiqueta y promueve, pero no paga el Gobierno Federal a través de Bienestar).
Esas tres consignas las repiten por un asunto de pereza intelectual, independientemente de quien se trate y el auditorio al que se dirija.
La primera, justo es decirlo, es cuestionable y relativa. Cuestionable, pues la cifra anual que se destina para comunicación está por debajo del umbral que históricamente se ha utilizado como parámetro de buenas prácticas administrativas: 2% del presupuesto en el ejercicio fiscal. De hecho en 2024 fue menor al 1%, y al invalidar en 2023 la Suprema Corte de Justicia de la Nación la Ley General de Comunicación Social que fijaba en 0.1% el tope máximo, no existe un límite vigente; es decir, es legal.
Y es relativa, si comparamos un Gobierno morenista: Quintana Roo, de Mara Lezama, quien derrocha en publicidad oficial más que Coahuila pese a tener sólo la mitad de su población, de acuerdo con el informe “Hallazgos de la publicidad oficial 2024 en México”, presentado en octubre por la organización Article 19. Las entidades panistas de Guanajuato y Chihuahua, para dimensionar, también superan a Coahuila.
La segunda de las proposiciones que repiten los chairos es engañosa, ya que ceder las instituciones estatales de salud al IMSS-Bienestar ni es obligatorio ni representa un beneficio directo para los derechohabientes y quienes no lo son. De hecho ninguno de los ocho estados que no gobierna el consorcio Morena-Verde ha firmado ese convenio de federalización que no es otra cosa más que someterse a un control político centralizado.
Y la tercera, simplemente, es perversa. Como las personas con discapacidad no son votantes asegurados, pues por su condición física pueden incluso estar postradas o tener discapacidad intelectual para ejercer el sufragio, entonces el Gobierno Federal les deja a su suerte, aunque se monta en una narrativa mañosa para zafarse de responsabilidad: es el Gobierno del Estado quien no los acepta, no él quien los rechaza.
De hecho es el único subsidio que no solventa el Presupuesto de Egresos de la Federación y traslada la carga económica y moral a los estados.
Sin voz propia en el nuevo juego de roles políticos que se instauró el 1 de septiembre de 2024, únicamente las entidades gobernadas por Morena-Verde obedecen la línea en ambos tópicos.
Ahora bien, en cuanto al Gobierno Municipal de la capital, soslayando las quejas transversales a cualquier urbe con problemas sociales que linda el millón de habitantes como Saltillo, los chairos achacan, como vicio propio de la gestión local, una sola: que las administraciones por costumbre atienden sólo el norte de la ciudad, zona que acumuló plusvalía en las últimas tres décadas gracias al fenómeno de dirigir hacia allá el desarrollo urbano y dotarlo de recursos públicos.
En detrimento -por un caso de simetría y proporcionalidad- de su contraparte, el sur de la metrópoli.
La ‘zona dorada’ y la “zona olvidada” que bautizó Humberto Moreira en su día.
Con Javier Díaz en la Alcaldía, sin embargo, ha ocurrido una situación inversa y a contracorriente de la inercia que sí existió en otro momento: Lomas de Lourdes, ese amplísimo sector territorial insignia de la ciudad, hábitat de osos, chairos y comunicadores, símbolo de lo que pudo ser pero no fue, ha sido el más atendido en los primeros 12 meses de Administración.
No Jardines de Versalles o San Patricio Plus. Tampoco Las Misiones o San Alberto.
Cortita y al pie
En Lomas de Lourdes un dejo de resentimiento alberga su comunidad; saberse poseedores de inmuebles cuya valía natural es innegable por sus condiciones geográficas, no obstante un gran dedo (o varios a la vez) ha decidido décadas atrás que su cuantía no es tanta como debería serlo por un tema de orden natural de las cosas.
Al contrario, ese merecimiento se ha conferido artificialmente a un sector que además de inundable por comprender las tierras bajas del Valle de Las Montañas Azules, resiente las fallas en servicios públicos que llegaron más tarde ahí que al resto de la mancha urbana.
Acaso sin así desearlo, Lomas de Lourdes se ha convertido en un paradigma del mandato Municipal: trabajar hasta demostrar trabajo, y que a sus vecinos se les quite la idea de reivindicar algo bajo el emblema de Morena.
En 2025, para contextualizar, instalaron luminarias nuevas, atendieron el problema de las palapas ilegales, llevaron brigadas con 14 dependencias municipales incluidas, focalizándose en limpieza exhaustiva, reparación de baches, pavimentación de vialidades y rehabilitación de espacios públicos. Una intervención integral.
Como lo anterior no es garantía de reconocimiento, si de todas formas se aferran a los reclamos, entonces que lo hagan sin utilizar excusas. Simplemente porque han deglutido la demagogia y el populismo de los guindas sin hacer gestos, no porque no fueron atendidos en tiempo y forma ni beneficiados por el presupuesto Municipal.
La última y nos vamos
O dicho de otra manera: el que por su gusto es buey… hasta la coyunda lame.