El sábado 26 de septiembre, un día después de que Jorge Arturo Domínguez Arteaga se plantase afuera del Juzgado Segundo...
El sábado 26 de septiembre, un día después de que Jorge Arturo Domínguez Arteaga se plantase afuera del Juzgado Segundo en Materia de Concursos Mercantiles de la Ciudad de México y soltase una perorata inconexa a los medios de comunicación presentes, simulando ser el nuevo dueño de Altos Hornos de México, fue creada una cuenta de Instagram con el nombre de usuario @grupociesa, acrónimo de Construcciones e Ingenierías Electromecánicas, S.A. de C.V.
Se trata de la sociedad mercantil “vieja”, la constituida en 2002, no la recién creada con el mismo nombre (CIESA Desarrollo, S.A. de C.V) hace un mes en Morelia, Michoacán, con prisa para participar en la subasta por AHMSA y MINOSA, como se publicó en este mismo espacio el martes.
Acto seguido fueron publicadas un par de imágenes en la referida red social, creadas rústicamente con Power Point, mismas que simulan ser una tarjeta de presentación y un dossier de la empresa respectivamente, sin embargo nada dicen y a ningún lado conducen, amén de un logotipo creado con Paint, como concepto de “Ciesa Siderúrgica”. Ni un estudiante de primer semestre de diseño gráfico se adjudicaría su autoría.
Desde ahí fue colgado un video de Domínguez Arteaga, el michoacano de 77 años de edad, representante de la persona moral y postor acreditado, presumiendo entonces la propiedad del dominio recién creado.
En las últimas horas circuló también una “historia” (esas publicaciones que no se almacenan en la cuenta, sino se borran automáticamente a las 24 horas para no dejar evidencia, como si se tratase de una travesura digital o una provocación), realizada burdamente con elementos que pueden conseguirse fácilmente mediante una búsqueda en Google. Fotografías genéricas de rollos de acero, un tren bala, un bulldózer… gráficas que cualquier niño de 6 años con conocimientos básicos de internet usaría para ilustrar un trabajo escolar.
Es, en los hechos, un acto de ilusionismo. De pañuelos y chisteras. Grotesco, chafa; se le ven las costuras. Para ganar tiempo (Cronos, es la clave). Con el deadline encima (fecha límite para entregar un trabajo), se nota la prisa por llevar algo, lo que sea. Pero en este caso lo que sea no es mejor que nada ni tiene valor.
Se dijo aquí el martes: el moreliano afincado en Guadalajara es dueño de una vivienda nivel socioeconómico medio en la colonia Prados Providencia; al ser ingeniero mecánico cuenta con un modesto taller mecánico de su propiedad en la colonia Quinta Velarde, y también a su nombre un pequeño departamento en un condominio multifamiliar de la colonia Monraz, todo en la capital de Jalisco.
En otras palabras: su patrimonio (incluidas las personas morales que comparte junto a sus tres hijos: Arturo, Christian y Michelle, de apellidos Domínguez Ruiz) no cubre ni el 1% del valor fijado como solvencia económica requerida para entrar a la puja por Altos Hornos de México (primero 986 millones 440 mil pesos para la garantía, y posteriormente 25 mil 200 millones de pesos por el total).
Han transcurrido ya cinco de los 10 días hábiles que se habilitaron sin justificación legal para entregar la garantía económica y acreditar el depósito.
En ese tiempo, trascendió un reclamo dirigido a la opinión pública recogido por algunos medios locales, en el cual Natures Agrimate LLC, una sociedad de responsabilidad limitada creada en Arizona, el 15 de noviembre de 2013, revela un plan de negocios por 6 mil millones de dólares para comprar AHMSA usando a Domínguez Arteaga como punta de lanza, no obstante lo señala por incumplimiento (no haber aportado en un año el 10% de dicha cantidad). Lo desacredita, pues.
Natures Agrimate LLC, cuyo nombre comercial es S&S Auto and Diesel, se presenta como un mayorista de maquinaria, equipos y suministros mecánicos, con domicilio fiscal en un suburbio de clase media en Phoenix (vendido en 2023 por 537 mil dólares). Es el domicilio particular de su CEO y representante, Sergio Rentería.
Tiene pocos empleados registrados, sin factorías, bodegas ni oficinas.
Sobra decir que tampoco tiene los 25 mil 200 millones de pesos que se requieren para la adquisición de AHMSA en subasta, ofrecidos (o alardeados, según se vea) por Domínguez Arteaga el 25 de septiembre.
Otro fake más.
Cortita y al pie
Ahora bien, de acuerdo con la Ley de Concursos Mercantiles, tendría que pasar ese dinero necesariamente por la sociedad mercantil que fue apuntada y acreditada como postor: Ciesa.
Es decir, directamente serviría como puente, e indirectamente como lavador, según se vea. ¿Y el Servicio de Administración Tributaria? ¿Y la Unidad e Inteligencia Financiera?
¿Una transferencia de 986 millones de pesos a la persona moral no sería detectada, como no fueron detectadas las trasferencias por mil 400 millones de pesos que se hizo a sí mismo el tristemente célebre Amilcar Olán, de acuerdo con la plataforma Latinus, testaferros de los hijos de Obrador?
¿El Juzgado no tiene capacidad para verificar el origen de los recursos, o sólo basta con que alguien los ponga encima de la mesa independientemente de la historia tras ellos? ¿En qué país vivimos?
Hay que recordar lo básico: se trata de una subasta judicial, no comercial. Dicho lo anterior, no cualquiera puede presentarse al evento y pujar hasta llegar a un trato entre particulares. Por el contrario, interviene un Juzgado. Lo que sea que eso signifique.
Así seguimos en la narrativa y pensamiento mágico que caracteriza a Monclova y la Región Centro de Coahuila. De la realidad alterna. Paralela. Del “hombre pájaro” avistado múltiples ocasiones. Kafkiano.
¿Estamos perdiendo la capacidad de asombro? Más importante: ¿el sentido común?
La última y nos vamos
La opinión pública se alerta por los mil 400 millones de pesos detectados a Amilcar Olán en Suiza, aunque no por los mil 400 millones… ¡de dólares!, o sea dieciocho veces más, que no tiene Domínguez Arteaga.
No se sostiene ninguna de sus aseveraciones. Ni siquiera aquella donde afirmó ser “de Arteaga”. No cuajó la estafa piramidal. Así pasó de postor a impostor.