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Cada vez más Piedras y más Negras; vaya nivelazo

Probablemente Carlos Jacobo Rodríguez sea, de los 38 alcaldes y alcaldesas que gobiernan Coahuila, quien más interacciones y reacciones genera en redes sociales...

Probablemente Carlos Jacobo Rodríguez sea, de los 38 alcaldes y alcaldesas que gobiernan Coahuila, quien más interacciones y reacciones genera en re
Luis Carlos Plata
ZOCALO | MONCLOVA
10-18-2026
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Probablemente Carlos Jacobo Rodríguez sea, de los 38 alcaldes y alcaldesas que gobiernan Coahuila, quien más interacciones y reacciones genera en redes sociales de manera genuina, sin necesidad de cuentas falsas y bots (aunque también intervienen estos y bastante a favor de su causa y contra ella, de hecho).

También es quien más veces ha entrado a la conversación pública fuera del estado gracias a episodios virales protagonizados por él que han trascendido allende las fronteras, como aquél de su examen antidoping o el viaje a Miami en día laboral para ver a Messi en el Mundial.

Lo suyo es la rispidez. No diría propiamente debate circular ni competitivo, pues durante los intercambios de ladrillazos que ha propiciado y han acontecido desde que tomó posesión del cargo en 2025 como Presidente Municipal de Piedras Negras por Morena-PT, sean durante las mañaneras de lunes a viernes o en sesión de Cabildo, no hay un moderador ni temas o ideas a tratar o tiempos a desarrollar en igualdad de circunstancias.

Por el contrario, desde el púlpito, o encabezando la mesa del Ayuntamiento, él otorga y quita el uso de la palabra en sus términos (lo mismo a regidores o comunicadores que están ahí con otra misión, además). Y puede hacerlo, principalmente durante las denominadas mañaneras, ya que se tratan de él informando en un espacio desplegado para tal efecto (al que técnicamente no está obligado ni existe un protocolo de actuación; mucho menos horizontal).

El miércoles, no obstante, escaló a un nivel paupérrimo. Una discusión a gritos entre Jacobo y un edil del PT, frente al cuerpo edilicio y medios de comunicación presentes, terminó entre acusaciones mutuas de “drogadicto”, “violador”, “malandro”, “rata”, “delincuente” y “pinche homosexual”, entre otras.

El asunto, desde luego, fue una vez más la comidilla nacional. En palabras del Alcalde, con ello “gana la gente” y se demuestra ser el Municipio “más democrático del país”.

Ahora bien, las decisiones tomadas a raíz de los rifirrafes, ¿cobran entonces mayor legitimidad? ¿Dejan a más gente contenta, satisfecha, conforme?

Lo sucedido es, más bien, un apéndice o extensión de lo que se vive a diario en la cotidianidad: nadie acepta un no por respuesta. Ninguno afloja ni destensa. Ya no existe tolerancia a la frustración en el comportamiento social.

Bajo el entendimiento que todo es opinión y todo mundo tenemos una, y para todo derecho existe un revés, nadie se queda callado. Hasta el más chimuelo masca fierro (dicho en otras palabras: intenta reducir a su mínima expresión a sus adversarios -reales o ficticios- sin importar que tenga o no la razón).

Es la cultura del desprecio. Está en todas partes, como ensaya el sociólogo francés François Dubet (Siglo XXI, 2026); es “la energía emocional que amenaza la democracia”; “una emoción colectiva y una pasión política”.

“Los enojos íntimos ganan acceso al espacio público”, menciona el autor.

¿De verdad ese fenómeno conduce a algo positivo? ¿Qué beneficios acarrea? Porque, conviene recordarlo, las autoridades electas democráticamente están ahí para facilitar la vida de los gobernados (o por lo menos intentarlo en la medida de sus posibilidades), no para desafiarles ni para montar un espectáculo de la función pública.

En la ciudad fronteriza 13 cuentas públicas no han sido aprobadas (distinto a reprobadas), para dimensionar. Y si el factor a presumir de la gestión es el indicador de seguridad, cabe señalar que Saltillo es tan seguro como Piedras Negras (ambos en percepción de seguridad para ciudades de su rango, medida por el INEGI) con cinco veces más población. Y en la capital no hay mañaneras ni discusiones estériles.

¿La viralidad alcanzada es productiva (pensando en términos de productividad)? ¿Útil (hablando de utilidad)? ¿Estamos ante una nueva forma de gobernar?¿El insulto es algo “nuevo”, o más antiguo que la humanidad?

Por lo demás, ¿representa fielmente la forma de ser de los nigropetenses? ¿Así son allá y hablan golpeado al punto de la neurosis?

Cortita y al pie

Se ha escrito antes en este mismo espacio: experimentamos la “Samuelización” de la vida pública, con Samuel García, Gobernador de Nuevo León, como estereotipo a seguir.

Casi nadie puede resistirse de arrojarse a los brazos del hedonismo y egocentrismo. A Jacobo, en ese sentido, le gusta la farándula. El oropel. Lo deslumbrante. Monta autos caros (que sean de lujo ya es otra cosa, y además discutible) con Gabito. Brinda junto al Nata. Comparte tiempo y espacio con Nicola Porcella. Le gusta pararse bajo el reflector donde las masas miran en un momento determinado.

No iba a dejar de hacer cosas que le satisfacen entre los 37 y los 39 años de edad que cumplirá mientras transcurre el trienio municipal para el cual fue electo en 2024. Con sus acciones ha reafirmado que no le amilanan las críticas y no cambiará su forma de ser.

Así sea un administrador temporal, el estilo personal de gobernar está condicionado por el estilo personal de ser. Lo que aquí se ha conceptuado como el modelo Tania: el dominio del espacio público digital a través de la exhibición de la intimidad. La construcción de una personalidad primero y una narrativa después, con el objetivo de ser alguien en la mente de un colectivo para no perder la atención (o la manipulación de la opinión pública). La exaltación de lo banal. Fragmentos de cotidianidad como espectáculo público del yo, en aras de la inmediatez. Esa obsesión por estar presente todo el tiempo.

Pero ese modelo Tania genera nuevos conflictos donde no los hay.

No es que la vida pública sea cada vez más pública; hay en realidad una degradación. Para nosotros, de ciudadanos a consumidores de contenido. Para ellos, de políticos a creadores digitales. Y eso, que a simple vista pareciese nimiedad, conduce al deterioro. Nuestros representantes, ávidos de likes, no se están dando cuenta de que provocan desafección política.

La última y nos vamos

Nadie se asusta por nada, sin embargo lo sucedido en Piedras Negras es de vergüenza ajena.

Vaya nivelazo.

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