La presión del Gobierno y las fracturas internas fragmentaron la estructura original.
Desde que fue designado como organización terrorista por el presidente Donald Trump en febrero de 2025, las agencias de seguridad y dependencias financieras estadounidenses incrementaron su ofensiva contra la estructura operativa del grupo criminal y sus principales líderes, como los hermanos Miguel Ángel (“Z-40”) y Óscar Omar Treviño Morales (“Z-42”), extraditados tras más de una década de su detención en México.
El Departamento del Tesoro ha colocado en su lista negra a más de una docena de jefes de alto rango y socios del grupo criminal. Entre los señalados destacan:
• Abdón Federico Rodríguez García (“Cucho”), segundo al mando del Cártel del Noreste, encargado del tráfico de drogas, lavado de dinero, robo de combustible y extorsión.
• Antonio Romero Sánchez, jefe de plaza en Ciudad Victoria, Tamaulipas.
• Francisco Daniel Esqueda Nieto (“Franky Esqueda”), responsable de las operaciones tácticas.
• Miguel Ángel de Anda Ledezma y Ricardo González Sauceda, lugarteniente de alto rango y brazo armado del cártel.
Apenas en abril pasado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó dos casinos en Nuevo Laredo y Tampico, Tamaulipas, utilizados para lavar dinero.
También bloqueó los activos de Eduardo Javier Islas Valdez (“Crosty”), encargado del tráfico de personas; Juan Pablo Penilla Rodríguez, abogado del “Z-40”; y Raymundo Ramos Vázquez, activista de derechos humanos.
En México, agentes de la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) detuvieron recientemente en Nuevo León a José Antonio Cortés Huerta, identificado como líder de una célula del cártel dedicada al contrabando de combustible. La célula estaría vinculada con el aseguramiento de un buque con huachicol fiscal en el puerto de Tampico, Tamaulipas.
De acuerdo con la Administración para el Control de Drogas (DEA), el Cártel del Noreste es uno de los grupos criminales más violentos en México, particularmente en la frontera de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila con Estados Unidos. Controla el tráfico de migrantes, armas, fentanilo, cristal, metanfetamina, heroína, mariguana y cocaína, además de secuestro, extorsión, lavado de dinero y robo de combustible.
Las agencias estadounidenses como la DEA, el FBI y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza catalogan a la organización criminal como brutal y despiadada, que recurre al narcoterrorismo y ataques a fuerzas de seguridad para ejercer su control.
Los Zetas, la organización más temida y violenta del país, se fragmentaron tras la detención de Omar Treviño Morales (“Z-42”) en 2015, el último líder histórico del grupo fundado por Osiel Cárdenas Guillén. Antes ya habían detenido a su hermano Miguel Ángel Treviño (“Z-40”) y abatido a Heriberto Lazcano (“El Lazca”).
Sin cabezas visibles, la estructura centralizada se desmoronó. La familia Treviño Morales y Juan Gerardo Treviño Chávez (“El Huevo”), detenido en marzo de 2022, reorganizaron al grupo y lo convirtieron en el Cártel del Noreste, dejando atrás el origen militar de Los Zetas para enfocarse en retener Tamaulipas y Nuevo León mediante violencia extrema.
Según autoridades federales, Los Zetas se crearon a finales de los años 90 por Osiel Cárdenas Guillén, quien reclutó militares desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) del Ejército Mexicano. Su primer líder fue Arturo Guzmán Decena (“Z1”), y tras su muerte, el liderazgo recayó en Heriberto Lazcano (“Z3”), quien aplicó tácticas de terror como decapitaciones y exhibición de cuerpos.
La ruptura con el Cártel del Golfo llegó tras la extradición de Osiel Cárdenas a Estados Unidos en 2007. En 2010, durante la guerra contra el narcotráfico del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, Los Zetas se declararon independientes, iniciando una ola de violencia en el noreste del país. Diversificaron sus delitos hacia la trata de personas, el robo de hidrocarburos y la extorsión, y cometieron hechos como la masacre de 72 migrantes en San Fernando en 2010 y el incendio del Casino Royale en Monterrey.
La captura y muerte de sus líderes aceleró su declive. Heriberto Lazcano fue abatido en 2012 por la Marina Armada. El mando pasó a los hermanos Treviño Morales, detenidos en 2013 y 2015 respectivamente. La presión del Gobierno y las fracturas internas fragmentaron la estructura original, dando paso al Cártel del Noreste, una facción leal a la familia Treviño que conservó las mismas tácticas de alta violencia.