La Guardia Revolucionaria de Irán se creó en 1979
Desde el pasado 28 de febrero, el conflicto diplomático de Irán contra Estados Unidos e Israel se ha mantenido en una serie de ataques aéreos y por tierra que ha dejado decenas de muertos. Entre las defunciones se cuenta la de Alí Jamenei, líder supremo iraní, que no ha podido ser sustituido oficialmente, por lo que la Guardia Revolucionaria de Irán ha permanecido al frente de las ofensivas y también de las decisiones políticas del país.
Algunos analistas indican que la muerte de Alí Jamenei provocó un vacío de poder que sólo puede ser llenado por la Guardia Revolucionaria y la influencia que ejerce, incluso cuando se elija como nuevo líder supremo a alguien conocido como Mojtaba Jamenei, hijo del dirigente fallecido. Los expertos coinciden en que las fuerzas armadas no permitirán un cambio de régimen y por ello han orquestado represiones con alrededor de 7 mil muertos, aunque algunas estimaciones indican que la cifra podría ascender a 35 mil.
La Guardia Revolucionaria de Irán se creó en 1979, luego de que los líderes de la Revolución islámica derrocaran al sha, título que se les daba a los monarcas iraníes. Tras este movimiento en el país se instauró una república islámica, es decir, un régimen que combina decisiones políticas y religiosas. La Guardia Revolucionaria, instaurada por Ruhollah Jomeini, primer líder supremo del país, se creó para evitar golpes de Estado del ejército tradicional y proteger los intereses de los dirigentes.

La Guardia Revolucionaria de Irán es una institución paralela a las fuerzas armadas convencionales; no dependen del Estado de Irán sino específicamente del líder supremo, por lo que sus acciones también están ligadas a funciones políticas y religiosas. Luego de la guerra contra Irak, en la década de 1980 Alí Jamenei les permitió expandirse hacia el sector privado, lo que provocó que la institución prosperara.
La Guardia Revolucionaria es tan fuerte como un ejército de cualquier país y tiene bajo su liderazgo fuerzas terrestres, navales, aeroespaciales y de inteligencia, así como agentes especiales que operan en seguridad interna y misiones extranjeras. Ellos también dirigen la empresa de construcción Khatam al-Anbia con la que construyen carreteras, controlan puertos y gestionan redes de telecomunicaciones; también poseen control de sectores como el petrolero y energético. De acuerdo con Fortune, han llegado a representar hasta el 50 % del PIB en Irán.

De acuerdo con cifras de la inteligencia nacional estadounidense, la Guardia Revolucionaria de Irán cuenta con entre 150 mil y 190 mil elementos activos, los cuales tienen como propósito la vigilancia social y el control de protestas contra el régimen. Se tiene certeza de que han participado en los conflictos bélicos con Siria, Irak y Yemen, así como también han brindado apoyo a organizaciones como Hezbolá en Líbano.
En 2019, el gobierno de Estados Unidos la designó como una organización terrorista, afirmando que consideran estos actos una herramienta para disuadir y contrarrestar a los enemigos del régimen, así como para afirmar su liderazgo sobre musulmanes chiítas en todo el mundo y proyectarse como una de las naciones más poderosas de Medio Oriente. Desde enero de 2026, también forma parte de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea.