El hombre de 23 años que mató a David de 11 años recurría a la santería para buscar el afecto de los niños
España.- Un miedo que, junto a la rabia y el dolor, son las emociones dominantes en la localidad desde la tarde del jueves, cuando una policía fuera de servicio descubrió al niño, de 11 años, con el cuerpo cosido a puñaladas y la vida pendiendo de un hilo.
Julio, de 23 años, llevaba semanas orbitando en torno a David, el niño de 11 años al que acabaría matando a cuchilladas en un centro cultural de Villanueva de la Cañada. No era una relación cualquiera.
Según reconstruyen vecinos y conocidos, el hombre -con una discapacidad reconocida del 70% por un trastorno del espectro autista- había desarrollado una fijación progresiva y absorbente que terminó desembocando en un episodio violento de consecuencias irreversibles. Antes, sin embargo, dejó rastro de un intento de forzar emocionalmente a su víctima a enamorarse de él por vías esotéricas.
Ese rastro aparece en redes sociales. Durante las pasadas Navidades, Julio escribió el nombre completo y los dos apellidos de David junto a la palabra “decretado” en la cuenta de un conocido santero mexicano. El mensaje iba acompañado del encargo de un ritual con velas rojas y amarillas para lograr el “amor fiel” del niño. En el argot de este tipo de prácticas, se trata de los llamados “amarres”: procedimientos que buscan influir o someter la voluntad de otra persona para generar un vínculo afectivo forzado.
Según narraban ayer vecinos y compañeros, Julio iba siempre detrás de David y afirmaba públicamente que era su novio, hasta el punto de que alrededor de dos semanas antes del crimen, la madre del niño fue a hablar con el joven, exigiéndole que se alejara de una vez de su hijo.
Antes de esta última y mortal agresión, el chico ya había protagonizado otros episodios alarmantes, llegando a agarrar del cuello a David tras perseguirle desde el campo de fútbol o persiguiendo y amenazando a otros niños con una navaja. También les decía “cosas turbias” sobre cuestiones como la muerte, la depresión y el suicidio que “habían empezado a darnos miedo”, contaba ayer este amigo de la víctima, que asegura que trató de “advertir al resto” de su grupo de amigos.
Un relato confirmado por Mihaela, prima de la madre del niño asesinado. “Últimamente les contaba cosas muy oscuras y turbias a los niños, y le habíamos prohibido que siguiese haciéndolo”, explicaba ayer por la mañana, al borde del llanto, tras acercarse al centro cultural a poner unas velas en homenaje a David.
Pensamientos e ideas que Julio no solo les contaba a los chicos, sino que también plasmaba en dibujos “como de demonios” y en notas que les enseñaba. “Mi creador exige una sola gracia por tu parte. Si no estás dispuesto a concederme el amor, voy a permitirme desatar la ira”, se puede leer en uno de estos mensajes, entregados por el amigo de David a este periódico, que el presunto asesino escondía en un recoveco bajo un ladrillo de la plaza del Ayuntamiento.