El Pontífice quería modificar el número de teléfono y la dirección registrados por la entidad
Ciudad del Vaticano.- Hay algo profundamente reconfortante en la conciencia de que incluso el Sumo Pontífice puede acabar atrapado en el laberinto de la atención al cliente y que la infalibilidad papal no basta contra el muro de las centralitas de bancos, empresas de reparto o compañías telefónicas. Lo descubrió León XIV cuando, poco después de su elección, trató de modificar sus datos personales en su entidad y lo ha desvelado ahora un religioso amigo suyo.
Los hechos ocurrieron aproximadamente dos meses después de la entronización de Robert Francis Prevost como León XIV, tal y como detalló el padre Tom McCarthy en una reunión de católicos en la ciudad de Naperville (Illinois, Estados Unidos) la semana pasada y publica ahora el periódico estadounidense ‘New York Times’.
Tras convertirse en Vicario de Cristo, Robert Prevost llamó a su banco en su ciudad natal, Chicago, para modificar el número de teléfono y la dirección que la entidad tenía en sus registros. El Obispo de Roma se identificó con nombre y apellido y respondió correctamente las preguntas de seguridad, pero no fue suficiente para ejecutar los cambios y la telefonista lo instó a acudir a la sucursal en persona.
«No voy a poder hacer eso», respondió el Santo Padre a la empleada de la entidad, a la que recalcó que había contestado todas las preguntas de control. Después de que esta mantuviera su negativa, el Pontífice decidió modificar su estrategia: «¿Cambiaría algo si te dijera que soy el Papa León XIV?». Parece que sus palabras sí tuvieron un efecto sobre la mujer, pero no el deseado, ya que la trabajadora del banco decidió poner fin a la llamada.
El asunto se solucionó gracias a la intervención de otro sacerdote que conocía al presidente del banco, según informó el padre McCarthy. No se sabe nada, sin embargo, de la empleada de la centralita que cortó la llamada con el cliente más famoso del banco. «¿Se imaginan ser conocida como la mujer que colgó el teléfono al Papa?», bromeó el religioso estadounidense.
La historia se viralizó rápidamente en Estados Unidos, donde el padre Tom McCarthy es muy conocido entre la comunidad crisitiana y gracias a la existencia de un vídeo en redes sociales. No es de extrañar, pues resulta difícil imaginar una historia más contemporánea y que acerque más al Obispo de Roma a la mundana realidad: el hombre que lidera a 1.400 millones de católicos frenado por los procedimientos estándar de atención al cliente. A fin de cuentas, el algoritmo desconoce el derecho canónico, y el banco, al parecer, no reconoce la voz del Vicario de Cristo.
No es la primera vez, no obstante, que un Santo Padre muestra su lado más humano al tratar de realizar tareas rutinarias. En 2013, en las primeras 24 horas de su Pontificado, el papa Francisco insistió en abonar su cuenta de hotel y recoger él mismo su propio equipaje del establecimiento donde se alojó durante el cónclave en el que resultó elegido.
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