El Helicoide, una de las cárceles más temidas de Venezuela y símbolo de la represión del chavismo, quedó nuevamente bajo la lupa de la comunidad internacional luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su clausura, tras la captura de Nicolás Maduro. El centro de detención -de más de 100.000 m² en el área metropolitana de Caracas- era señalado desde hace años por organismos de derechos humanos como escenario de torturas, de tratos crueles y de detenciones arbitrarias contra presos políticos. De hecho, prácticamente en paralelo al anuncio del cierre de El Helicoide, el gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, comunicó la liberación de un número importante de presos políticos -incluidos ciudadanos extranjeros-, como un gesto de paz unilateral en el marco de las negociaciones con EEUU. El anuncio fue formulado por el titular de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, quien no precisó cifras o identidades.