Iván Cazarín Molina fue detenido el pasado 5 de octubre en Jalisco
Un gran jurado federal del Distrito de Columbia acusó formalmente a Iván Cazarín Molina, alias “El Tanque”, por los delitos de conspiración para traficar cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos y posesión de un arma de fuego para facilitar el narcotráfico.
“El Tanque”, identificado como cofundador y líder regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en los estados de Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla, enfrentaría en caso de ser declarado culpable una pena mínima de 40 años de prisión y un máximo de dos cadenas perpetuas consecutivas, según informó este jueves el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La acusación llegó 17 días después de que autoridades mexicanas detuvieran a Cazarín Molina en Zapopan, Jalisco, el 5 de octubre. El anuncio del Departamento de Justicia se dio este 22 de octubre, fecha en la que también una jueza federal del Estado de México desechó un amparo de su defensa contra una posible extradición.
Hasta la acusación de este jueves, el único antecedente formal que pesaba sobre “El Tanque” en territorio estadounidense eran las sanciones administrativas que le impuso la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en septiembre de 2024, por su papel al frente de una red de robo de combustible vinculada al CJNG. Esa medida bloqueó sus bienes en Estados Unidos, pero no constituía un proceso penal.
El pliego acusatorio atribuyó a “El Tanque” la presunta conspiración para fabricar y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína y 500 gramos o más de metanfetamina con destino a Estados Unidos, en un periodo que se extendió de 2005 a 2025.
El segundo cargo en su contra correspondió a la posesión de un arma de fuego para facilitar el delito de narcotráfico, que incluyó el uso, porte, exhibición y disparo del arma durante esa conspiración.
Duva agregó que el caso demostraba “el compromiso del Departamento de Justicia con la erradicación total de los cárteles de la droga y las organizaciones criminales transnacionales”, gracias al trabajo de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y los fiscales de la División Penal.
Además, el jefe de la DEA, Terry Cole, señaló que “El Tanque“ presuntamente ayudó a impulsar las operaciones de narcotráfico del CJNG utilizando la intimidación y la violencia para proteger el cártel durante dos décadas.
Cole sostuvo que “la era de la impunidad para los líderes de los cárteles ha terminado” y que la DEA, a través de su grupo de trabajo de seguridad nacional, combatiría a “los narcoterroristas dondequiera que operen, siguiendo cada pista, cortando cada línea de suministro, desmantelando cada organización”.
La investigación quedó a cargo de la Unidad de Investigaciones Bilaterales de la División de Operaciones Especiales de la DEA en Los Ángeles. El procesamiento recayó en la jefa Kaitlin Sahni, de la Unidad de Narcóticos y Drogas Peligrosas, y en los abogados litigantes Maryann McGuire, Lernik Begian y Douglas Meisel, de la Sección de Lavado de Dinero, Narcóticos y Decomisos, cuya misión es eliminar el lucro del crimen y erradicar los cárteles de la droga.