María José Estupiñán fue asesinada tras recibir un supuesto regalo, su caso es investigado bajo el protocolo de feminicidio
CIUDAD DE MÉXICO.- María José Estupiñán, estudiante de Comunicación Social de 22 años, fue asesinada a balazos en la mañana del 15 de mayo en su casa, ubicada en el barrio El Bosque de Cúcuta, Colombia. Un hombre que fingía ser repartidor llegó con un supuesto regalo, tocó la puerta y, al ser recibida por la joven, le disparó seis veces frente a su madre.

De acuerdo con reportes policiales, el atacante vestía pantalón de mezclilla, sudadera negra y gorra roja. Tras el ataque, huyó del lugar mientras vecinos alertaban a las autoridades. Paramédicos confirmaron que la joven no presentaba signos vitales al momento de su llegada.
Según información obtenida por el diario local La Opinión, el crimen ocurrió un día después de que María José acudiera a una citación en la Fiscalía General de la Nación, donde fue notificada de un fallo judicial que le concedía una indemnización de 30 millones de pesos, como parte de un proceso por violencia intrafamiliar contra su expareja.
La Policía Metropolitana de Cúcuta, encabezada por el coronel Leonardo Capacho, señaló que el crimen se investiga como feminicidio. La principal hipótesis apunta a que el ataque fue planeado y ejecutado bajo la modalidad de engaño con la entrega de un obsequio, estrategia que permitió al agresor acercarse a la víctima.
La Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS), donde la joven cursaba el séptimo semestre, expresó su pesar por el fallecimiento de una estudiante reconocida por su participación académica y compromiso universitario. Compañeros, profesores y colectivos feministas han exigido que el caso no quede impune.
El asesinato de María José ha generado comparaciones en redes sociales con el caso de Valeria Márquez, influencer mexicana asesinada el pasado marzo en Zapopan, Jalisco. Márquez, de 23 años, fue atacada a tiros dentro de su salón de belleza tras recibir un supuesto regalo, mientras hacía una transmisión en vivo.
Ambas víctimas eran jóvenes, activas en redes sociales y fueron asesinadas tras la entrega de un objeto que parecía ser un obsequio. En ambos casos, los ataques ocurrieron a plena luz del día y en espacios personales.