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Celebra padre Paulo medio siglo de vida

Su ministerio lo llevó a mediar conflictos mineros, de agua y de tierra; hoy acompaña a colectivos de búsqueda y migrantes

Su ministerio lo llevó a mediar conflictos mineros, de agua y de tierra; hoy acompaña a colectivos de búsqueda y migrantes
El padre Paulo Sánchez Valencia, párroco de El Verbo Encarnado de Frontera, celebró este domingo sus 50 años de vida, acompañado por integrantes de la comunidad parroquial.
Mario Valdés
ZOCALO | MONCLOVA
08-09-2026
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Frontera, Coah.- Con la satisfacción de haber dedicado buena parte de su vida al servicio de Dios y de la comunidad, el padre Paulo Sánchez Valencia, párroco de la Parroquia El Verbo Encarnado de Frontera, conmemoró este domingo sus 50 años de vida, haciendo un recuento de las experiencias, retos y aprendizajes que han marcado su trayectoria sacerdotal.

Durante la celebración, el sacerdote reconoció que llegar al llamado “quinto piso” representa una bendición, particularmente porque ha tenido la oportunidad de compartir esta etapa con la comunidad de El Verbo Encarnado, a la que considera un parteaguas dentro de su vida y ministerio.

“Con la gracia de Dios hemos llegado ya al quinto piso y es una bendición poder celebrar con la comunidad del Verbo Encarnado, que ha sido un parteaguas también en mi vida y en mi ministerio sacerdotal”, expresó.

Su acercamiento a la vida religiosa comenzó desde muy joven. Recordó que ingresó al seminario en 1991, cuando tenía apenas 13 años, iniciando su formación en Agua Dulce, Veracruz, para posteriormente trasladarse a Saltillo, donde continuó su preparación en el Seminario Menor.

Su ordenación sacerdotal llegó en 2006, y desde entonces ha recorrido distintas comunidades de Coahuila, donde su ministerio no solamente se ha concentrado en el ámbito religioso, sino también en la atención y acompañamiento de comunidades que han enfrentado conflictos sociales.

Su primer destino fue Sierra Mojada, donde desarrolló parte de su trabajo pastoral en el área de Hércules, teniendo contacto cercano con trabajadores mineros y con el conflicto sindical que se presentó en aquella región.

Posteriormente, fue enviado a Ciénegas, donde se involucró en una problemática relacionada con el agua; más tarde llegó a General Cepeda, comunidad en la que tuvo que intervenir y acompañar a ejidatarios durante un conflicto relacionado con el Simas.

Después continuó su ministerio en Nadadores, donde nuevamente se encontró en medio de una problemática social relacionada con el agua y un proyecto para instalar una empresa embotelladora.

DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS

Finalmente, su llegada a Frontera y a la Parroquia El Verbo Encarnado lo llevó a enfrentar otro de los grandes retos sociales de los últimos años: la atención y acompañamiento de personas migrantes.

Sánchez Valencia reconoció que cada una de estas experiencias ha dejado una enseñanza y, al mismo tiempo, ha representado un logro dentro de su servicio sacerdotal.

“Cada etapa me ha dado algo y cada una de ellas ha marcado, para gloria de Dios, un triunfo en el servicio sacerdotal”, afirmó.

Explicó que su investidura como sacerdote también le ha permitido que su voz sea escuchada y tomada en cuenta en diferentes espacios, incluyendo instituciones educativas, donde ha sido invitado a impartir conferencias y compartir sus experiencias con jóvenes.

Paralelamente a su ministerio religioso, el padre Paulo ha desarrollado una importante labor relacionada con la defensa de los derechos humanos, ámbito al que llegó inicialmente por recomendación del entonces obispo Raúl Vera López.

DE EXORCISTA A ACTIVISTA

Recordó que en 2008 tenía la intención de especializarse en temas relacionados con exorcismo, pero el Obispo le propuso una ruta diferente y le recomendó estudiar derechos humanos o sociología.

Aunque no siguió inicialmente esa indicación de manera formal, las circunstancias de su propia vida pastoral lo llevaron a aprender de manera autodidacta sobre leyes, mediación, resolución de conflictos y acompañamiento de personas y colectivos.

“Ha sido la misma vida y la historia la que me ha ido arrastrando al grado de que he tenido que comprometerme en muchas áreas de mi trabajo pastoral”, señaló.

Actualmente, una de las labores que mantiene es el acompañamiento a colectivos de familiares de personas desaparecidas. Adelantó que durante octubre, Frontera y la Región Centro serán sede de actividades relacionadas con la iniciativa denominada Búsqueda en Vida, con la participación de colectivos de Coahuila y de otras entidades del país.

‘TUVE MIEDO’: RECUERDA AMENAZAS

El sacerdote reconoció que su trayectoria no ha estado exenta de momentos difíciles. Recordó que durante los primeros años de su ministerio recibió amenazas, llamadas durante la madrugada y fotografías intimidatorias, en un contexto marcado también por la violencia relacionada con el narcotráfico.

Ante esta situación, llegó a considerar la posibilidad de abandonar temporalmente el ministerio.

“Sí hubo un momento en el que yo tuve miedo, literal, humanamente hablando, yo tuve miedo y le dije al obispo que yo mejor decidía cerrar un espacio en mi vida”, relató.

Sin embargo, destacó que pudo superar ese momento con el acompañamiento emocional y psicológico de personas cercanas, entre ellas la activista Cristina Auerbach, defensora del Colectivo Familia Pasta de Conchos, quien lo ayudó a enfrentar sus propios temores.

Reconoció que aquella experiencia también le permitió comprender que detrás del sacerdote existe una persona que puede sentir miedo, incertidumbre y vulnerabilidad.

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