Karely Ruiz aseguró que confía en que "se hará justicia"
Monterrey, NL.— A una semana del violento asalto que sufrió en su domicilio, la influencer Karely Ruiz aseguró que confía en que “se hará justicia”, luego de que la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León confirmara la detención de uno de los presuntos responsables del robo con violencia ocurrido la madrugada del 29 de julio.
La creadora de contenido compartió un mensaje en sus redes sociales tras conocerse la captura de Guillermo “N”, de 30 años, quien fue identificado mediante huellas dactilares encontradas en la vivienda y ya fue puesto a disposición de un Juez de Control, que determinará su situación jurídica conforme avance el proceso. Además, las autoridades informaron que recuperaron parte de lo robado: alrededor de 20 mil pesos en efectivo y joyas valuadas en unos 200 mil pesos, mientras continúan las investigaciones para localizar al resto de los involucrados y determinar si alguna persona cercana a la pareja facilitó información a los delincuentes.
“Me hice del baño del miedo”
Horas antes de conocerse la detención, Karely Ruiz y su esposo, Jhon Echeverry, publicaron un video en el que narraron por primera vez cómo vivieron el asalto.
Según relataron, alrededor de las 3:30 de la madrugada varios hombres armados irrumpieron en la casa mientras veían una película junto con un amigo. Los delincuentes golpearon a Echeverry, destruyeron sus teléfonos celulares y exigieron dinero y objetos de valor.
Entre lágrimas, la influencer recordó el momento con una frase que rápidamente se viralizó:
“Abrieron la puerta, se metieron, golpearon a mi esposo. Yo tenía mucho miedo, hice del baño del miedo porque era algo que no podíamos creer”.
Echeverry explicó que logró pedir ayuda utilizando un Apple Watch, mientras el amigo que los acompañaba comenzó a gritar desde otra parte de la vivienda para hacer creer a los agresores que la policía ya iba en camino, lo que habría provocado su huida.
Tras el robo, la pareja buscó ayuda con vecinos, pero, según su testimonio, nadie les permitió ingresar para llamar a emergencias, por lo que esperaron afuera de la vivienda hasta la llegada de los policías.
Karely también negó que el caso fuera un montaje para obtener publicidad, anunció que difundirá videos de las cámaras de seguridad y explicó que tanto ella como su esposo reciben apoyo psicológico. Asimismo, aclaró que su hija Madison no se encontraba en la vivienda durante los hechos.
¿Realmente se hará justicia?
La respuesta depende del desarrollo de la investigación y del proceso judicial.
En Nuevo León, el robo cometido con violencia tiene agravantes importantes. El Código Penal estatal establece que cuando el robo se comete mediante violencia física o amenazas, la pena correspondiente al delito se incrementa con entre seis y doce años adicionales de prisión. Si además ocurre dentro de una vivienda habitada, también existen sanciones adicionales por tratarse de robo en casa habitación.
Sin embargo, la detención de un presunto responsable no significa que ya exista una condena.
Tras la captura, el Ministerio Público debe presentar las pruebas ante un Juez de Control. Posteriormente pueden celebrarse diversas audiencias, continuar la investigación complementaria y, en caso de no alcanzarse una salida alterna, el asunto llega a juicio oral, donde finalmente se determina si existe responsabilidad penal.
En México no existe un plazo fijo para que un caso de este tipo concluya. Si bien la vinculación a proceso suele resolverse en los primeros días tras la detención, la investigación complementaria puede prolongarse varios meses y, dependiendo de la complejidad del caso, el juicio y la sentencia definitiva pueden tardar desde varios meses hasta más de un año, especialmente cuando existen varios implicados o continúan las diligencias para localizar a otros responsables.
Por ello, aunque la detención representa un avance importante en la investigación, aún falta que la Fiscalía logre acreditar plenamente la responsabilidad de los involucrados y que un juez emita una sentencia condenatoria para que pueda hablarse, jurídicamente, de que se hizo justicia.