El cantante le hizo un inesperado regalo que lo dejó sin palabras y protagonizó un emotivo reencuentro lleno de recuerdos y agradecimiento
“Eran las diez de la noche, piloteaba mi nave. Era mi taxi un Volkswagen del año 68…”. Estamos seguros que sabes a qué canción pertenece este fragmento e incluso hasta la cantaste, y sí, “Historia de un taxi” de Ricardo Arjona se convirtió en uno de los temas más populares y exitosos en la carrera del guatemalteco.
Y es que, pocos saben que detrás del exitoso tema está “Poncho”, aquel taxista que Ricardo Arjona le hizo la parada en la caótica CDMX durante sus primeras veces de visita en la capital, hace ya varias décadas. Desde entonces el compositor decidió sumar a Poncho como escenógrafo a su equipo de trabajo y hoy luego de tantos años de amistad Ricardo Arjona le hizo un regalo muy especial: le dio un carro.
En el video compartido en las redes sociales del cantante, Ricardo Arjona aparece junto a Pocho, quien llega vestido formalmente al encuentro. Desde el primer momento, el cantante nota que su amigo está nervioso y aprovecha para bromear con él.
“La gente no te conoce pero no sabe lo importante que sos, te voy a decir por qué estamos aquí, para nosotros regresar a México es una celebración, para nosotros vos eres una celebración; yo te conocí en esta área hace muchos años…
Arjona también habla de lo que significa regresar a México y comparte unas palabras dedicadas a su antiguo colaborador. El compositor, recuerda que en esa misma zona de la capital, cuando detuvo un taxi hace muchos años. Con el tiempo, aquel pasajero y el conductor volvieron a encontrarse en circunstancias muy distintas, hasta que el mexicano se integró a las producciones musicales del artista.
Durante la charla, Arjona intenta calcular cuántas giras realizaron juntos y menciona ocho. Sin embargo, Pocho lo corrige de inmediato: fueron “Doce giras”. La respuesta sorprende al cantante, quien reconoce la importancia de tantos años compartidos al asegurar que aquello representa “toda la vida”
“... Poncho era taxista y yo paré un taxi en esa esquina, ahí te conocí, se hizo escenógrafo mío, ¿qué será 8 giras? (12 giras) ¡12! o sea toda la vida, se me había olvidado de qué color era tu taxi, yo pensé que era verde todavía, pero no, era de los amarillos todavía…”, dijo Arjona
La conversación también incluye una anécdota sobre el taxi que conducía Pocho. Arjona admite que había olvidado su color y pensaba que era verde, pero su amigo le recuerda que manejaba uno amarillo, como los que durante años circularon por Ciudad de México.
Después de recordar sus experiencias juntos, Ricardo Arjona le pide a Pocho que mire hacia una esquina. Ahí descubre la sorpresa que el cantante preparó para él. Pocho se queda unos segundos asimilando lo ocurrido y pregunta si el obsequio es real. Arjona se lo confirma entre risas y ambos continúan bromeando frente a las personas que presencian la escena.
“Mira lo que hay aquí en la esquina, decidimos hacer un homenaje y ese es pa’ ti, ese es tuyo es un regalo, te queremos y te admiramos mucho”, dijo Ricardo Arjona
La conversación también lleva a Pocho a compartir una anécdota sobre un obsequio anterior. Según cuenta, Ricardo Arjona le regaló una escenografía que después pudo aprovechar para obtener ingresos.
“Me acuerdo cuando me regaló la escenografía, que no tiene idea usted cuánto le saqué a esa escenografía”, relata.
La revelación sorprende al músico, quien se muestra contento al saber que aquel material le resultó útil a su antiguo colaborador. El video termina entre abrazos y muestras de cariño, mientras Pocho comparte la noticia con su familia.
El encuentro también recuerda el vínculo del cantante con Ciudad de México, donde vivió durante sus primeros años en el país y encontró experiencias que influyeron en su música.
Arjona ha contado que una vivencia con un taxista capitalino inspiró su canción “El taxista”. Durante una visita a los lugares donde residió en aquella etapa, recordó que un conductor que lo llevó al aeropuerto le recomendó hospedarse en el Hotel Pisa.
Según relató, mientras bajaba las maletas por las escaleras del inmueble, el taxista le hizo una petición que permaneció en su memoria: “Acuérdese de escribirnos una canción a los taxistas”.