Promueve la chihuahuense su más reciente EP y conecta de nuevo con su público
Saltillo, Coah.- El regreso de Griss a Saltillo no será uno más en su agenda: este sábado 2 de mayo la cantautora volverá a la peña latina Santa Lucía con un concierto acústico que apuesta por la cercanía, la nostalgia y una conexión directa con su público. Lejos de los grandes montajes que llegó a encabezar, la artista retoma la esencia que la vio nacer: guitarra, voz y emoción a flor de piel.
Regreso a lo esencial
“Estos shows permiten crear un ambiente más bohemio, entre amigos”, explica Griss, quien no oculta su entusiasmo por reencontrarse con el público de Saltillo en un formato íntimo. No es casualidad que vuelva al mismo recinto por tercera ocasión en menos de un año: “Me gusta mucho porque puedo escuchar a la gente, preguntar qué canción sigue y alguien levanta la mano. Eso hace todo más cercano”.
La visita llega acompañada de Si Aún me Piensas, un EP de ocho temas que funciona como una cápsula emocional de su infancia. El proyecto nació en carretera, junto a su madre, escuchando aquellas canciones que marcaron su niñez en Chihuahua. “Son las canciones que realmente definieron mi estilo musical”, comparte. La selección no fue sencilla: de entre más de 25 temas, eligió aquellos que podían sostenerse en una versión desnuda, sin perder su esencia.
Como carta de presentación, el material incluye interpretaciones como “Hasta la miel amarga”, uno de los temas con mayor carga sentimental para la cantante, así como otros títulos que conectan directamente con su memoria musical. En vivo, adelanta, también destacan canciones como “Yo sé que te acordarás”, que –confiesa– es de las que más disfruta interpretar sobre el escenario, especialmente en este formato acústico que resalta la emoción por encima de cualquier arreglo.
De YouTube al escenario
El camino de Griss dista mucho de haber sido planeado. Lo que comenzó como un juego –subir videos a internet sin expectativas– terminó convirtiéndose en una carrera sólida. “Yo no me imaginaba dedicarme a la música, estaba estudiando diseño gráfico y tenía pánico escénico”, confiesa. Aquellos primeros años en plataformas digitales fueron clave para construir una comunidad que, eventualmente, la empujó a los escenarios.
El tránsito no fue sencillo. “No sabía ni cómo decir ‘buenas noches’”, recuerda. Sin embargo, el acompañamiento de su audiencia fue determinante: “La gente me ayudó a perder el miedo”. Así, paso a paso, pasó de presentaciones íntimas a giras con producciones de gran escala, para después reencontrarse con el formato acústico que hoy abraza con renovada convicción.
En ese ir y venir entre lo íntimo y lo masivo, entre covers y composiciones propias, Griss ha construido una identidad basada en la honestidad.
“
Siempre he hecho lo que me gusta, no lo que está de moda”, afirma. Ese principio también ha guiado sus decisiones dentro de una industria compleja, donde –dice– ha aprendido a cuidar su entorno y su energía.
Hoy, con casi una década dedicada a la música, su meta es clara: “Mi sueño es poder vivir de esto toda la vida”. Mientras tanto, su regreso a Saltillo promete una velada cercana, donde cada canción se sentirá como una conversación compartida.