Conoce el motivo por el que el cinefotógrafo dejó la secuela de la épica de ciencia ficción para sumarse a una ambiciosa adaptación espacial.
Los Ángeles.- Dos de los proyectos de ciencia ficción más esperados de este año han sido Dune y Project Hail Mary, esta última protagonizada por Ryan Gosling; sin embargo, ambas comparten un factor clave dentro de su impacto: el trabajo del cinefotógrafo Greig Fraser, quien decidió dejar la tercera entrega de la saga para apostar por este nuevo proyecto, que terminó superando expectativas y dominando la conversación.
Su salida representó una pérdida significativa en un momento crucial: el cierre de la trilogía. Su trabajo fue clave para definir el estilo visual de las dos primeras entregas de Dune, lo que deja abierta la duda sobre si su ausencia logrará mantener los estándares que conquistaron al público.
La photographie de ‘PROJET DERNIÈRE CHANCE’… merci Greig Fraser pour les travaux !
— Daily Pop (@dailypop__) March 22, 2026
Il a notamment travaillé sur Rogue One, The Batman, The Creator, Dune 1 & 2…pic.twitter.com/UWR6T6k0GG
Greig Fraser es un director de fotografía australiano de 50 años que ha construido una sólida trayectoria en la industria cinematográfica desde el año 2000.
Se formó en el Real Instituto de Tecnología de Melbourne (RMIT) y en el Luther College, formando una base que lo llevó a integrarse tanto a la Australian Cinematographers Society (ACS) como a la American Society of Cinematographers (ASC), dos de las asociaciones más importantes dentro de su campo.
Dentro de su carrera conoció a la diseñadora de vestuario Jodie Fried en Sídney en 2004, mientras trabajaban en un cortometraje. Años más tarde, tras mudarse a Estados Unidos en 2008, la pareja se casó en una ceremonia poco convencional a bordo de un helicóptero sobre Las Vegas.
Actualmente vive en Los Ángeles junto a su esposa y sus tres hijos, mientras Fraser continúa escalando en la industria como una de las figuras más influyentes de la cinematografía contemporánea.
El trabajo de Greig Fraser destaca en películas reconocidas como Zero Dark Thirty, Lion, Rogue One: A Star Wars Story, Vice, Dune y The Batman, donde su propuesta visual ha sido fundamental para potenciar la narrativa.
Este recorrido le ha valido reconocimientos de gran peso, entre ellos el Oscar y el BAFTA a Mejor Fotografía en 2022 por Dune, además de un premio Primetime Emmy en 2020 por su trabajo en The Mandalorian.
Cinematographer Greig Fraser's recent projects 🎞️ pic.twitter.com/E4WVv33NZj
— Culture Crave 🍿 (@CultureCrave) April 1, 2026
Antes de ello, su participación en Lion le otorgó el premio de la American Society of Cinematographers por logro destacado en cinematografía en cine, así como un Premio AACTA.
Desde etapas tempranas ya perfilaba su estilo: su cortometraje Cracker Bag fue nominado en los Premios AFI en 2003, marcando el inicio su exitosa trayectoria.
Para el director australiano abandonar Dune no fue una decisión sencilla, especialmente considerando que este proyecto le otorgó su primer Óscar. Sin embargo, una agenda cada vez más exigente lo llevó a tomar un rumbo distinto y apostar por lo que él mismo ha descrito como el trabajo más ambicioso de su carrera: Project Hail Mary.
Y es que esta producción no solo destaca por su escala, sino por su enfoque creativo. Desde efectos como una “lluvia de estrellas” lograda con infrarrojos creado con la misma cámara hasta la ausencia casi total de pantallas verdes; la película apuesta por soluciones visuales que priorizan la experimentación y el trabajo artesanal.
Este tipo de decisiones reflejan una visión donde la tecnología no sustituye por completo la creatividad humana, sino que la potencia, convirtiendo el proyecto en un reto emocionante para el director de fotografía australiano.
La aportación innovadora de Greig Fraser en Project Hail Mary fue replantear la percepción visual del universo al alejarse de la tradicional paleta de tonos fríos y apostar por matices más cálidos. Como él mismo explicó durante la promoción de la película, la iluminación se convirtió en uno de los mayores desafíos del rodaje, especialmente por la importancia narrativa del sol dentro de la historia.
En su búsqueda por lograr una representación más realista, Fraser enfrentó soluciones técnicas día a día, priorizando el detalle por encima de lo convencional.
No se limitó al uso de luces LED para el túnel de xenonita por el que transita Ryan Gosling, sino que incorporó distintos tipos de bombillas y filtros de color tipo arcoíris, logrando una estética que no solo aporta verosimilitud, sino también una notable carga visual a cada escena.
Así Greig Fraser concluyó al terminar el proyecto que este filme en particular lo lleno de satisfacción pues sus retos ‘interconectados lo impulsaron como artista‘ y lo llevaron a redescubrir cual su enfoque en la cinematografía además de su interés de seguir innovando dentro de un género tan visto como es la ciencia ficción.
Información de Milenio.