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Mary y Max, historia de seres de plastilina con sentimientos reales; llega película stop-motion

Proyecta México filme de culto de Adam Elliot, director de Memorias de un Caracol

Proyecta México filme de culto de Adam Elliot, director de Memorias de un Caracol
La película puede verse en salas saltillenses.
Grupo Zócalo
ZOCALO | MONCLOVA
09-27-2026
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Ciudad de México.- En algún rincón de la casa del animador Adam Elliot hay una caja con miles de cartas. Es la correspondencia de 30 años con un hombre estadunidense, quien tenía Asperger y cambió su vida. Son su tesoro. De Australia, hogar de Elliot, a Estados Unidos, morada de su compañero epistolar, y viceversa, iban y venían sueños, confesiones. Seres vulnerables, se narraban sus vidas con papel y tinta.

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Cuando le escribía, le contaba cosas que jamás habría compartido con mis amigos o mi familia”, admite el director, en entrevista.

De aquella amistad a distancia nació Mary y Max (2009). La película, de stop motion, se convirtió en un título de culto en todo el mundo, incluido México, donde no había hallado distribución en cines… hasta ahora.

La cinta llegó a las salas este jueves como un ajuste de cuentas para los cinéfilos. El ganador del Oscar lo ve como homenaje a David Rubin, cómo se llamaba realmente ese amigo por correspondencia, quien murió en 2024.

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No nos conocimos en persona sino hasta que terminamos la película. Lamentablemente falleció hace unos años. Resulta extraño pensar que, durante 30 años, me mandaba cartas con una persona a la que nunca había visto, pero con la que había compartido tanto. Aquí tengo todas sus cartas, miles, que me escribió.

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Así que, sí, creo que el mensaje de Mary y Max sigue vigente hoy. Los personajes resultan creíbles y auténticos, a pesar de ser simples masas de plastilina”, dijo el director.

Incomprensión, soledad y amor. De acuerdo con su creador, esos temas son el corazón y el alma de Mary y Max, una historia llena de empatía sobre dos personas que, a la par, sienten que no encajan en este mundo.

Mary Dinkle (Toni Collette), de ocho años, solitaria, con madre alcohólica y padre indiferente, vive en Melbourne. Un día, elige al azar un nombre de la guía telefónica de Nueva York y le escribe una carta.

Max Horovitz (Philip Seymour Hoffman), de cuarenta y tantos, con Asperger y una vida monótona, la recibe con sorpresa. Decide contestar.

El largometraje es un recorrido por los altibajos de la improbable relación epistolar. Creada como una película para adultos, recorre aspectos como la depresión, las adicciones, la disfunción familiar y el aislamiento.

Cuando Elliot dirgió esta obra, las redes sociales comenzaban. A 17 años de su lanzamiento, cree que su mensaje prevalece pues, en medio de la hiperconectividad actual, el mundo atraviesa una epidemia de soledad.

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Yo escribía sobre mi propia soledad y la de mi amigo. No creía que a nadie le interesara, porque la soledad conlleva un estigma. Si te sientes solo, es posible que te vean como impopular, raro o introvertido.

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Por supuesto, ocurrió lo contrario: una historia muy personal puede llegar a ser universal. Y sí, la soledad es una epidemia. A pesar de las redes, mucha gente se siente desconectada, aislada y confinada”, apuntó.

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