Green Day dará inicio al Super Bowl LX en el Levi’s Stadium. La elección revive la postura política de Billie Joe Armstrong y promete un arranque cargado de simbolismo.
La banda californiana Green Day será la encargada de abrir el Super Bowl LX, que se celebrará el 8 de febrero en el Levi’s Stadium, un anuncio que no tardó en generar conversación tanto por su peso musical como por el historial político de la agrupación.
El grupo liderado por Billie Joe Armstrong, originario del Área de la Bahía, marcará el arranque del partido más visto del año en lo que Armstrong describió como “su patio trasero”, reforzando el carácter simbólico de su participación.
“¡Estamos súper emocionados de inaugurar el Super Bowl 60 en nuestro patio trasero! Nos sentimos honrados de dar la bienvenida a los MVP que han dado forma al deporte y abrir la noche para los aficionados de todo el mundo. ¡A divertirse! ¡A cantar!”, señaló el cantante en un comunicado oficial.

La elección de Green Day no pasa desapercibida. En los últimos años, Armstrong ha sido una de las voces más críticas dentro del rock estadounidense contra Donald Trump y su entorno político. Durante el verano pasado, el vocalista encabezó un cántico contra el expresidente durante su presentación en el Download Festival, un episodio que volvió a circular en redes tras confirmarse su presencia en el Super Bowl.
El contexto político añade una capa adicional al evento, especialmente si se recuerda que Trump también criticó públicamente la elección de Bad Bunny como artista del show de medio tiempo de una edición previa, calificando aquella decisión como “absolutamente ridícula”.
Además de Green Day como acto de apertura, la ceremonia del Super Bowl LX contará con otros momentos musicales destacados:
La combinación de artistas consolidados, discursos implícitos y el escenario del Super Bowl anticipa un inicio de partido que irá más allá del deporte, reforzando el papel del evento como vitrina cultural y política de alcance global.
La elección de Green Day como acto de apertura del Super Bowl LX no es solo una decisión musical: también es un gesto cargado de simbolismo. Desde sus inicios en la escena punk de California a finales de los años 80, la banda ha construido una identidad abiertamente crítica frente a las instituciones, el conservadurismo y la política estadunidense, una postura que se intensificó especialmente durante los años de Donald Trump.
El álbum American Idiot (2004) marcó un antes y un después en esa relación entre música y política. Aunque fue concebido durante la administración de George W. Bush, el disco se convirtió con los años en un referente del descontento social y fue resignificado por nuevas generaciones como un manifiesto contra el trumpismo. Desde entonces, Billie Joe Armstrong ha mantenido un discurso constante contra Trump, tanto en entrevistas como en escenarios internacionales.
En los últimos años, Armstrong ha convertido sus conciertos en espacios de confrontación política. En 2025, durante su presentación en el Download Festival, lideró a miles de asistentes en un cántico contra Trump, un episodio que fue ampliamente difundido en redes sociales y retomado por medios conservadores como ejemplo de lo que consideran “politización del entretenimiento”.