Chingu Amiga confesó que su visión sobre la maternidad dio un giro total desde que vive en México
Pero más allá del compromiso, Chingu reveló un cambio profundo en su forma de imaginar el futuro. Chingu Amiga contó que durante mucho tiempo no quiso tener hijos por las experiencias que vivió en Corea del Sur; sin embargo, su vida en México y su relación con Rodrigo transformaron esa idea y ahora están dispuestos a iniciar una familia de acuerdo a lo que nos comentó en esta entrevista.
Chingu Amiga cambia de opinión sobre ser mamá tras mudarse a México
Durante la entrevista, Chingu Amiga habló con honestidad sobre una decisión que durante años creyó tener clara no quería formar una familia ni tener hijos. La creadora explicó que esa idea venía de su experiencia personal en Corea del Sur, donde, según sus palabras, vivió una adolescencia difícil dentro de un entorno que percibía como altamente competitivo.
“Yo en Corea nunca quería tener mi familia ni bebé, porque es un país… yo sufrí mucho en mi adolescente”, expresó. Su explicó que no se sentía compatible con esa dinámica social y que le preocupaba que un futuro hijo o hija tuviera que vivir la misma presión. “Era muy competitivo, siempre un niño tenía que ganar a otro niño”, dijo al hablar de aquello que la marcó fuertemente en su crecimiento en Corea del Sur.
La influencer también señaló que, desde su experiencia, en Corea había sentido una fuerte presión por cumplir con ciertos estándares sociales. “Siempre tengo que tener algún material para poder ser una amiga de alguien”, comentó, al explicar por qué no quería que sus hijos crecieran con ese tipo de estrés.
Su perspectiva cambió al llegar a México. Chingu Amiga contó que encontró una sociedad más amable, con menos presión competitiva y más posibilidades para que los jóvenes siguieran sus sueños y fueran felices. “Viendo esto dije que aquí sí puedo tener bebé”, reveló.
Sobre Rodrigo, Chingu Amiga fue clara: “Él siempre ha querido. Yo era la que no quería, por lo que pasó en mi país. Pero yo me cambié”, dijo.
Al ser cuestionada sobre si le gustaría una familia grande o pequeña, reconoció que no se imagina con muchos hijos y que también piensa en su edad y en los posibles riesgos de un embarazo. “Tengo mucho miedo… me siento un poquito de límite”, expresó. También agregó que, para ella, ya no se trata únicamente de una decisión personal, sino de algo que dependerá de lo que sea posible: “Ya no es como que mi decisión… es ya dependiendo de mi suerte”.
Su boda con Rodrigo en Oaxaca y una posible celebración en Corea
La propuesta de matrimonio de Rodrigo también abrió la conversación sobre los planes de boda. Chingu Amiga contó que todavía no tienen fecha definida, en parte porque están revisando costos y decisiones importantes sobre la ceremonia. “Rodrigo me pidió que para ahorrar un poquito necesita un poquito de tiempo”, explicó en la entrevista.
Uno de los temas que deberán resolver es si se casarán o no por la iglesia. Su contó que la familia de Rodrigo, originaria de Oaxaca, quiere una boda religiosa por tradición, pero ella es bautista, por lo que tendrían que revisar los requisitos. “Tenemos que decidir una cosa muy importante que es de la religión, que vamos a casarnos en iglesia o no”, dijo.
El vestido también será parte de ese homenaje a México. Chingu Amiga dijo que se imagina usando una pieza inspirada en la artesanía oaxaqueña. “Soy muy obsesionada de artesanos mexicanos… creo que voy a tener un vestido muy artesanal oaxaqueña”, contó. También mencionó su gusto por los bordados y telares, al describir el trabajo hecho a mano como “una magia”.
Además, Su y Rodrigo han considerado la posibilidad de tener una celebración en Corea del Sur para sus amigas y familiares de allá, aunque ella reconoció que organizar dos bodas podría ser complicado. “Tener dos bodas es muy complicado”, dijo, al explicar que también le sorprendió enterarse de que una boda coreana puede ser costosa y durar solo unos 30 minutos.
Su contó que Rodrigo le enseñó una forma distinta de entender las prioridades. “México les importa más familia que el dinero o trabajo”, expresó, al comparar esa experiencia con lo que vivió en Corea. Para ella, sentirse tratada como familia fue algo decisivo: “Nunca he visto que una persona me trata así o me piensa tanto”.
Por ahora, Chingu Amiga vive la emoción del compromiso, la planeación de una boda oaxaqueña y la posibilidad de convertirse en mamá y luciendo más feliz que nunca.