Esto es lo que sabemos sobre el actor que dio 'vida' a uno de los personajes más escalofriantes del cine.
Ciudad de México.- En la historia del cine hay rostros que se graban en la memoria colectiva por la intensidad de su interpretación o la singularidad de su presencia. Davide Marotta es uno de esos actores.
Aunque su nombre puede no ser familiar para el gran público, su imagen seguramente ha poblado las pesadillas de millones gracias a un papel breve, pero absolutamente impactante, en La Pasión de Cristo, en 2004, de Mel Gibson.
Nacido en Nápoles, Italia, en 1962, la trayectoria de Marotta está marcada por su condición física: acondroplasia, que le otorga una estatura de 1.15 metros. Sin embargo, lejos de ser una limitación, Marotta supo canalizar su singularidad para forjar una carrera actoral.
Su momento de mayor proyección internacional llegó con la controvertida obra de Mel Gibson; en ella, Marotta interpretó al “bebé demonio”, o “el Anticristo niño”, una figura siniestra que Satanás, quien es encarnado por la actriz Rosalinda Celentano, carga durante la la flagelación de Jesús.
El famoso llevó capas y capas de maquillaje protésico para deformar sus facciones; así fue como logró transmitir una inquietud profunda, así como grotesca, con apenas una mirada y una sonrisa macabra que marcó a generaciones.
La escena es una interpretación perversa de la Madona y el Niño, y la actuación de Marotta fue fundamental para lograr ese efecto perturbador. Su personaje se convirtió, instantáneamente, en uno de los símbolos visuales más potentes y discutidos de la película.

Lo cierto es que reducir la carrera de Davide Marotta a ese único papel sería injusto; su filmografía revela también a un actor versátil que ha trabajado con algunos de los directores más grandes del cine italiano.
En la década de los 80, Marotta dejó su huella en el cine de terror italiano al participar en clásicos de culto como Phenomena, en 1985, dirigida por el maestro del suspenso Dario Argento, así como en Demonios 2, en 1986.
Su talento no pasó desapercibido para figuras de la talla de cineastas como Federico Fellini, quien lo incluyó en el elenco de su película Ginger y Fred, en 1986, demostrando la gran capacidad que posee para moverse entre el drama y surrealismo.
En años más recientes Marotta tuvo un resurgimiento de su popularidad gracias a su participación en la aclamada versión de Pinocho (2019), dirigida por Matteo Garrone.
Muchos se preguntan ahora qué ha sido del actor, pero lo cierto es que continúa activo cosechando éxitos y con trabajo, siendo su última aparición en Chi ha incastrato Babbo Natale? Así es como luce actualmente.
Su interpretación en La Pasión de Cristo demostró su poder para evocar el horror más brutal con tan sólo una mirada y una sonrisa, dejando ver el talento y dominio que tiene de su propia expresión corporal.
