Detalló que los testimonios provienen de testigos protegidos estadounidenses vinculados al caso Enrique Camarena, quienes, según Garibay, buscaron limpiar su conciencia y pedir justicia para los acusados erróneamente.
Garibay relató su cercanía con Paco Stanley tras haber trabajado cuatro años en distintos programas de televisión, como Ándale, ECO y Mi barrio.
“Tuve mucho tiempo, muchas oportunidades de convivir con él, de conocerlo. Él era un tipazo, un jefe maravilloso, superamistoso, empático con la gente”, recordó.
Destacó que Stanley ayudaba a compañeros en apuros económicos, llegando incluso a firmar cheques en blanco para su staff: “Él les firmaba un cheque en blanco, literal, y les decía: cuando puedas me lo pagas”.
La periodista también abordó cómo ella misma se vio señalada tras el asesinato. Relató que fue llamada a declarar y enfrentó preguntas ofensivas y sin fundamento.
“A mí me interrogaron y me hicieron un interrogatorio durísimo. Fue la única vez y espero que nunca más tenga que ir a un lugar de esos”, afirmó.
Describió la insistencia de las autoridades en buscar a una mujer rubia como presunta implicada:
“Estaban buscando una rubia, la famosa rubia que se dice que era pareja del narcotraficante y tal. Por eso es que encarcelan a Paola, porque era rubia, de ojos azules. Y conmigo necio. Yo le decía: ‘No, señor, yo traigo el cabello corto hace tres años. Yo no he tenido el cabello largo hace mucho tiempo’. Y me decían: ‘¿Y cómo lo puede comprobar?’”.
Garibay explicó que no solo fue hostigada por las autoridades, sino también juzgada socialmente por haber trabajado con Stanley:
“La gente habla, la gente cuchichea, la gente dice cosas. La gente señaló a todas las mujeres que en algún momento trabajamos con Paco de que si fuimos las amantes”.
La periodista subrayó que decidió participar activamente en la producción para contribuir a limpiar el nombre de quienes fueron falsamente acusados.
“A mí me conmueve profundamente porque si mi trabajo sirve de algo, reivindicar a ella y a Mario Bezares, pues me da muchísimo gusto. Siempre corres cierto riesgo cuando tratas temas así. Son temas muy delicados, pero esa es mi labor como comunicadora, como periodista y como productora: llevarle al mundo la verdad, porque de eso se trata”.
Garibay sostuvo que la decisión de los testigos de confesar tardó años por el miedo y por procesos personales: “Son secretos de la gente que muchas veces no están listos para salir y gritarlo a los cuatro vientos”.
Finalmente, destacó la repercusión del caso y la importancia de distinguir este documental de otros intentos previos: “Hay otros documentales que te dejan igual, no contestan nada. Aquí se escuchan los nombres de boca de los testigos protegidos”.