La pelea entre los veteranos Ryan Reaves y Mathieu Olivier en el hockey de la NHL, se viralizó en las redes sociales Mathieu Olivier y Ryan Reaves peleando
La NHL volvió a ser escenario de una escena que combina intensidad, violencia controlada y respeto, elementos que forman parte de la cultura del hockey sobre hielo. Durante el duelo entre los San Jose Sharks y los Columbus Blue Jackets, el experimentado Ryan Reaves, uno de los enforcers más reconocidos de la liga, protagonizó un momento que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Lo que comenzó como un careo habitual entre dos veteranos terminó convirtiéndose en una de las imágenes más impactantes de la temporada. En pleno centro del hielo, Reaves aceptó el reto de Mathieu Olivier, delantero de los Blue Jackets, en una pelea que desde el primer segundo dejó claro que ninguno estaba dispuesto a ceder terreno
Durante varios segundos, ambos jugadores intercambiaron golpes contundentes, sosteniéndose con firmeza mientras el público reaccionaba entre gritos y asombro. Sin embargo, el desenlace fue inesperado incluso para quienes están acostumbrados a este tipo de enfrentamientos. Un derechazo preciso de Olivier impactó directamente en el costado de la cabeza de Reaves, quien cayó al hielo y permaneció tendido por unos instantes.
Apenas es 7 de enero pero ya tenemos candidata a pelea del año en la NHL 😮🔥
— ESPN.com.mx (@ESPNmx) January 7, 2026
Ryan Reaves vs Mathieu Olivier pasará a la historia 💥 pic.twitter.com/0EOgEswa1f
La imagen generó preocupación inmediata. Ryan Reaves, conocido por su resistencia física y su historial de peleas, nunca había terminado de esa forma. El silencio momentáneo en la arena reflejó la gravedad del momento y encendió las alarmas tanto en la banca de los Sharks como entre los aficionados.
Lejos de celebrar, Mathieu Olivier reaccionó con una actitud que fue ampliamente reconocida. Al notar el estado de su rival, pasó de la agresividad a la preocupación, intentando sostenerlo antes de abandonar la pista. El gesto fue interpretado como una muestra del código no escrito del hockey, donde el respeto entre jugadores prevalece incluso en los momentos más duros.