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🇲🇽En medio de fiesta, mujeres y alcohol, la Selección de Portugal se dio un festín en la ciudad
Saltillo, Coah.- En 1986, la fiebre del futbol contagió a los saltillenses, pues las selecciones de Inglaterra y Portugal tuvieron como subsede a esta capital, pero lo ocurrido aquí transformó ese deporte en Portugal, al mejorar los sueldos y premios asignados a los seleccionados, además de reestructurar la formación de futbolistas.
Varios jugadores fueron expulsados de por vida debido a conductas inadecuadas “extracancha” marital y consumo de alcohol, asimismo hubo quienes amenazaron con no jugar el primer partido si la Federación Portuguesa no mejoraba los sueldos, pues sólo les daban 20 euros por día, 500 por partido y mil por utilizar diferentes marcas en los entrenamientos, pero la Federación recibía recursos millonarios.
Página manchada
Los ingleses se hospedaron en el hotel Camino Real, entrena-ron en el estadio del Instituto Tecnológico de Saltillo y el Club Deportivo Britania, mientras que los portugueses se hospedaron en el hotel La Torre, y entrenaron en las instalaciones del Centro Recreativo de Sección 38.
Los jugadores de Inglaterra y Portugal, integrantes del Grupo F, junto con Polonia y Marruecos, recibieron el tradicional sarape como recuerdo y muestra de hospitalidad, y se dieron tiempo para pasear por la zona centro, incluso jugadores de Portugal recorrieron el Mercado Juárez.
Los equipos también entrenaron en la zona boscosa de Arteaga, por el rumbo de San Antonio de las Alazanas, para mejorar el rendimiento físico al aprovechar la altura de la serranía.
Las autoridades estatales y municipales tenían cierto temor e intranquilidad, con la llegada de los “hooligans” ingleses, por la fama que tenían de parranderos y peleoneros con las barras de los equipos contrarios, pero en la ciudad no se reportó ningún incidente. La prensa y aficionados extranjeros acompañaron a sus selecciones en algunos entrenamientos.

“O Caso Saltilho”
Si bien es cierto, Portugal no tuvo un desempeño sobresaliente en la cancha, fuera de ella dieron mucho de qué hablar, desde que llegaron a la ciudad el 12 de mayo y se establecieron en el hotel La Torre, al que los lusitanos llamaban La fortaleza, por los filtros de seguridad que lo rodeaban.
“O Caso Saltilho” cimbró al futbol, pues trascendió que algunos jugadores se relacionaron con mujeres, algunas ricas y casadas, y los rumores llegaron hasta Portugal, donde las esposas exigían aclarar la situación y conocer la verdad. Como se decía en aquel país: los jugadores estaban “saltando la valla”.
Radio Observador, de Portugal, reportó que, en uno de los tres partidos del Mundial, en las gradas se desplegó una manta que decía “Portugal, las chicas de Saltillo te apoyan”.
Fiestas, bailes y brindis, fueron parte de la concentración en Saltillo de los ibéricos. Enviados de la BBC, de Inglaterra, también reportaron el escándalo que involucraba a mujeres, quienes ingresaban al hotel sin ninguna restricción.
La Federación Portuguesa de Futbol no encontraba la manera de lidiar con las esposas de los seleccionados, incluso el Parlamento de Portugal, pidió a los jugadores guardar la compostura, en tanto que algunos líderes políticos exigían expulsar al selectivo por avergonzar al país.

Las tentaciones y la fiesta de Saltillo le costaron muy caro a Portugal.
Todo un caos
En 1966, en Inglaterra, Portugal ganó el tercer lugar en la Copa Mundial de Futbol. Después de 20 años, la Selección volvía a la máxima fiesta del balompié, pero fue un desastre, uno de los juegos de “preparación” fue con trabajadores de los hoteles, donde el mediocampista Diamantino realizó una entrevista mientras jugaba, así de serio se tomaron la justa mundialista.En una cancha inclinada, con césped ralo, el resulta-do fue 11 goles contra cero y, mientras aumentaba el mar-cador, los jugadores caían al suelo muertos de la risa. La otra opción era jugar contra Chile, pero esta Selección cobraba mucho dinero.
Por esos días, un delegado de la organización local, relacionado con la política regional, se ofreció “cruzar” a Laredo, Texas, para comprar diversos artículos y ropa a bajo precio, que le encargaron varios jugadores, pero pasaron los días y no regresó con los artículos y menos con el dinero.
Fueron vetados
Al regresar a Portugal, los jugadores Diamantino, Jaime Pacheco, Joao Pinto, Fernando Gomes, Paulo Futre y Carlos Manuel, fueron expulsados de la Selección de por vida.
Posteriormente, Paulo Futre declaró: “Saltillo fue la página más negra del futbol portugués”. Años después dijo: “Hubo algunas mexicanas que se apasionaron por algunos compañeros míos. No sé qué pasó entre ellos, pero empezaron a recibir regalos de oro de todo tipo. Algunas eran ricas, muy ricas y casadas”.
Los casados no podían regresar con los costosos regalos a casa, así que los negociaron con los solteros, fue lo que reportó la agencia Lusa, con declaraciones del mismo jugador. El periodista José Carlos Freitas, enviado del periódico O Jogo, informó que los viernes, a la hora de la comida, entraban al hotel 22 chicas y un chico, y salían hasta el domingo.