La Selección Mexicana Sub-20 coronó un torneo extraordinario al derrotar (2-0) a Estados Unidos y proclamarse bicampeón de la Concacaf.
Ciudad de México.- La historia tuvo el final que todos soñaban. La Selección Mexicana Sub-20 coronó un torneo extraordinario al derrotar (2-0) a Estados Unidos y proclamarse bicampeón de la Concacaf ante una afición que jamás dejó de creer. En una tarde especial, el Estadio Banorte fue testigo del nacimiento de una generación que respondió con coraje y futbol en el momento más importante.
El triunfo fue el premio a un equipo que nunca dejó de creer. Después de asegurar su lugar en la Copa del Mundo y en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, el Tricolor salió a disputar la final con la convicción de que todavía quedaba una misión por completar. Noventa minutos después, el sueño estaba consumado.
Poco antes de cumplirse la primera media hora de juego, las tribunas estallaron de emoción. México encontró la recompensa a su insistencia en una jugada a balón parado que terminó con un remate de Cristóbal Alfaro dentro del área. Aunque el arquero Kayne Rizvanovich logró contactar el balón en un intento por evitar la caída de su marco, la esférica ya había cruzado la línea de gol, decretando el tanto al minuto 28.
Cuando el partido parecía haber entrado en una fase de pocas emociones, México aprovechó una desatención defensiva para ampliar la ventaja. Kayne Rizvanovich falló al intentar salir por el balón y dejó la oportunidad servida para Cristóbal Alfaro, que no perdonó y, con un remate de cabeza, marcó su doblete minuto 69.
La emoción más grande quedó reservada para el silbatazo final.
En cuanto el árbitro decretó el final del partido, los jugadores mexicanos corrieron a celebrar con la afición, que reconoció con aplausos y cánticos el esfuerzo realizado durante todo el torneo.