Un error suyo tiró por la borda todo el esfuerzo de sus compañeros
Ciudad de México.- En un lapso de 20 minutos, César Huerta pasó de ser héroe a convertirse en villano. Un error suyo tiró por la borda todo el esfuerzo de sus compañeros.
Los Pumas tuvieron la victoria en sus manos, pero la dejaron escapar y empataron (3- 3) con el Cruz Azul.
Como era de esperarse, esta intensa rivalidad tuvo de todo. El espectáculo no quedó a deber en la reedición de la final del torneo anterior. El Clásico de la Obsesión no tuvo dueño.
Los dirigidos por Esteban Solari salieron con demasiado ímpetu. Demostraron que su intención era buscar hacer daño en la portería de Kevin Mier.
Juninho Vieira (9’) y el “Chino” (16’) no desaprovecharon las ocasiones que tuvieron e hicieron que Ciudad Universitaria explotara con sus anotaciones.
Y cuando los Pumas eran ampliamente dominadores, llegó la jugada que cambió el rumbo.
De manera inocente, el “Chino” Huerta le cometió una falta a Jorge Rodarte y se ganó la segunda tarjeta amarilla (36’).
Antes del medio tiempo, los de La Noria reaccionaron, gracias al descuento de Agustín Palavecino (48’).
Para la segunda mitad, los locales salieron con las mismas ganas que en la primera, pero no pudieron ganar.