La Selección Mexicana puede presumir de haber concluido la Fase de Grupos sin recibir un solo gol, una muestra de la solidez que ha construido bajo el mando de Javier Aguirre.
Cd. de México.- Entre los datos más destacados que dejaron los primeros 72 partidos de la Copa del Mundo sobresalen los 215 goles anotados; sin embargo, la Selección Mexicana puede presumir de haber concluido la Fase de Grupos sin recibir un solo gol, una muestra de la solidez que ha construido bajo el mando de Javier Aguirre.
Argentina, Francia y México fueron las únicas selecciones que consiguieron los nueve puntos posibles para firmar una fase inicial perfecta. En el caso del Tricolor, se trata de un logro inédito en la historia de sus participaciones mundialistas, respaldado por un funcionamiento colectivo que ha privilegiado el orden y la disciplina táctica.
Buena parte de ese éxito se explica por la fortaleza defensiva del conjunto nacional, que ha encontrado en Raúl “Tala” Rangel, Johan Vásquez, César Montes, Edson Álvarez, Israel Reyes y Érik Lira a los pilares de un sistema que ha respondido en los momentos más exigentes del torneo.
Si algo quedó claro en estos primeros 270 minutos de competencia es que el “Vasco” logró construir una defensa confiable. El estratega ha apostado por un tradicional 4-3-3 que modifica ciertos matices dependiendo del rival y del momento del partido: por lapsos utiliza un único pivote en el mediocampo y, en otros, opta por una doble contención para reforzar el equilibrio del equipo.
Son claves
Luis Romo y Gilberto Mora suelen desempeñar un papel fundamental dentro de esa estructura. Ambos alternan recorridos ofensivos y defensivos para facilitar la salida del balón y conectar líneas. Detrás de ellos, Johan Vásquez, César Montes, Edson Álvarez, Israel Reyes, Érik Lira y Jesús Gallardo sostienen un bloque compacto que le ha dado estabilidad al combinado nacional.
No es una casualidad: a lo largo de su carrera, Javier Aguirre siempre ha priorizado el orden defensivo como punto de partida. A ello se suma el crecimiento de Raúl Rangel, quien se ha adueñado de la portería mexicana con intervenciones decisivas, como la atajada que realizó ante Corea del Sur durante la segunda jornada.