Burillo dejó un legado importante al reestructurar el proyecto de la Selección Nacional en 1993, construir las instalaciones del CAR y organizar el Abierto Mexicano de Tenis.
Alejandro Burillo falleció hoy a los 74 años de edad.
La familia del empresario confirmó su partida luego de que su salud se deteriorara en los últimos años tras sortear un cáncer de piel.
Burillo dejó un legado importante al reestructurar el proyecto de la Selección Nacional en 1993, construir las instalaciones del CAR y organizar el Abierto Mexicano de Tenis.
Alejandro Burillo fue el directivo que tomó el control de la Selección Nacional a partir de 1993 cuando cristalizó los avances de Emilio Maurer y Francisco Ibarra para llevar al Tricolor a la Copa América de ese año.
Además de respaldar al técnico Miguel Mejía Barón en el Mundial de 1994, también fue quien confió el mando de la Selección Nacional a Javier Aguirre para la Copa del Mundo de 2002, quien entró al relevo cuando el equipo nacional estuvo a punto de quedar fuera de la justa.
Tras dejar su cargo en Televisa, adquirió al Atlante al que llevó a jugar a Cancún, para verlos campeones en el torneo de Apertura 2007, trabajando de la mano de José Antonio García y Miguel Ángel Couchonal.
Compró los terrenos de Verde Valle en los que construyó el Centro Pegaso que sería sede de los Potros de Hierro.
Posteriormente, los negoció con la FMF para que se convirtieran en el Centro de Alto Rendimiento, que es hoy la casa de las Selecciones Nacionales.
En 1992 fundó la empresa Mextenis y organizó el Abierto Mexicano en Acapulco, en el que llevó a grandes figuras de este deporte.
"Su liderazgo y determinación dejaron un legado que sigue vivo en cada torneo y en cada cancha. En Mextenis fuimos testigos de su visión, hecha realidad y de un proyecto que creció hasta convertirse en una plataforma de alcance global", señaló la organización de Tenis.