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🇲🇽México tiene la mesa servida para por fin, luego de 96 años de intentos fallidos, ganar el duelo inaugural de una Copa del Mundo
Ciudad de México.- El escenario parece estar servido. México está a cuatro días de enfrentar a Sudáfrica en el partido inaugural de la Copa del Mundo 2026 y, por primera vez en mucho tiempo, la historia parece jugar del lado Tricolor.
Porque si hay una cuenta pendiente que persigue a la Selección Mexicana desde hace casi un siglo, es la de los encuentros inaugurales. El Tri es el equipo que más veces ha participado en el partido que abre una Copa del Mundo y, sin embargo, jamás ha podido ganar uno. En seis inauguraciones mundialistas apenas ha rescatado un punto de 18 posibles y solamente ha marcado dos goles.
Estadística dolorosa
La estadística es tan sorprendente como dolorosa. Desde el histórico Francia 4-1 México en Uruguay 1930 hasta el empate 1-1 frente a Sudáfrica en el arranque de Sudáfrica 2010, la Selección Mexicana ha sido incapaz de festejar una victoria en el juego que pone en marcha la máxima fiesta del futbol.
Pero el Mundial 2026 presenta condiciones muy distintas. México llega como anfitrión, respaldado por un estadio Azteca que volverá a ser el centro del planeta futbol y con un equipo que arriba en buen momento futbolístico bajo el mando de Javier Aguirre. El plantel se encuentra completo y afinando los últimos detalles para el debut. Del otro lado aparece una Sudáfrica que llega envuelta en incertidumbre. Los Bafana Bafana empataron 1-1 frente a Jamaica en su último ensayo y acumulan cinco encuentros consecutivos sin conocer la victoria.
Así llegan
La preocupación para los africanos va más allá de los números. Ni siquiera pudieron imponerse a una representación jamaicana plagada de jóvenes futbolistas y volvieron a mostrar problemas para sostener resultados y generar peligro constante en ataque.
Mientras México afina detalles con plantel completo y viene de cerrar su preparación con buenas sensaciones, Sudáfrica aterriza en la inauguración con dudas, presión y una racha negativa que amenaza con convertirse en una pesada losa sicológica.
Por eso el duelo del próximo jueves representa mucho más que los primeros tres puntos del torneo. También es la posibilidad de borrar una de las estadísticas más incómodas en la historia del futbol mexicano.
Se llegó la hora
México está ante una de esas oportunidades que pocas veces ofrece la historia. No se trata únicamente de iniciar con el pie derecho una Copa del Mundo, sino de romper una racha que ha acompañado al Tricolor desde el nacimiento mismo de los mundiales.
Durante casi un siglo, distintas generaciones intentaron conseguir esa primera victoria en un partido inaugural. Algunas llegaron con grandes figuras, otras con expectativas moderadas, pero ninguna logró transformar el estreno mundialista en una celebración completa.
Ahora el contexto parece distinto. La Selección Mexicana jugará en casa, respaldada por miles de aficionados y con la motivación adicional de convertirse en protagonista de una edición histórica para el país y para el futbol internacional.
Más allá de los antecedentes, el futbol suele premiar a quienes saben aprovechar el momento. México llega con argumentos para competir, mientras que su rival enfrenta dudas que podrían convertirse en un factor determinante desde los primeros minutos. El desafío, sin embargo, será mantener la calma ante la enorme presión que implica inaugurar una Copa del Mundo. La ilusión de millones de aficionados estará puesta sobre un grupo de jugadores llamado a escribir una nueva página en la historia nacional. El jueves podría terminar una espera de 96 años y hacer un juego inolvidable.