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Violencia vicaria entre mujeres deja a madre sin acceso a la justicia

Según su testimonio, la denuncia se sustentó en argumentos que posteriormente fueron desestimados por la autoridad judicial

Según su testimonio, la denuncia se sustentó en argumentos que posteriormente fueron desestimados por la autoridad judicial
Grupo Zócalo
ZOCALO | MONCLOVA
02-03-2026
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Saltillo, Coah.- “¿Qué quiere el sistema judicial de mí?” reclamó entre sollozos Carolina, una madre que, desde hace ocho años, asegura ser víctima de violencia vicaria y que hoy enfrenta un obstáculo adicional: la imposibilidad de acceder a la justicia porque la presunta agresora también es mujer.

A este medio de comunicación acudió Carolina quien relató que la violencia comenzó desde el nacimiento de su hijo, cuando familiares paternos, en particular la tía del menor, media hermana del padre, le impedían amamantarlo y acompañarlo. Con el paso del tiempo, esta intromisión escaló hasta derivar en la pérdida temporal de la custodia del niño, bajo una denuncia por presunta omisión de cuidados.

Según su testimonio, la denuncia se sustentó en argumentos que posteriormente fueron desestimados por la autoridad judicial: señalamientos de que no alimentaba adecuadamente al menor, que no lo atendía bien y que incluso lo “medicaba sin razón”. Carolina explicó que su hijo cuenta con un diagnóstico médico respaldado por especialistas —neurólogos, terapeutas y escuelas— y que siempre siguió las indicaciones profesionales.

Todo empezo cuando mi hijo nació, su tia y mi suegra me lo quitaban para evitar que lo amamantara, no me dejaban acompañarlo e inlcuso yo no lo podía bañar por eso decidi separarme a los seis meses; desde ahí viene todo eso, y pues ahora recientemente para ser exacta en 2024 me quitaron la custodia de manera temporal y quisieron poner a mi hijo en mi contra”, relató la denunciante.

Explicó que durante los cuatro meses en que la custodia quedó a cargo de la tía, el infante mostró cambios drásticos en su conducta: rebeldía, rechazo hacia ella, exigencias materiales y el uso de expresiones propias de adultos. “Desconocí a mi hijo”, afirmó. El menor incluso llegó a reclamarle que ella lo “dopaba” y que fingía una condición médica para controlarlo.

Me quitaron temporalmente la custodia alegando omisión de cuidados con argumentos pues no tan sólidos, de que no lo alimentaba, que el niño no estaba bien atendido conmigo, incluso le dijeron a mi hijo que no tenía una condición neurologica con la que fue diagnosticado, todo con tal de ponerlo en mi contra”, dijo.

Señaló que tras la realización de dictámenes psicológicos y socioeconómicos ordenados por el juzgado se descartó la omisión de cuidados y la custodia fue devuelta a la madre. Sin embargo, las convivencias con su tía paterna continuaron por un tiempo, resultando que después de cada una de ellas su hijo presentaba retrocesos emocionales y la negación a continuar con terapias.

Fue hasta que se dictaron medidas cautelares y órdenes de restricción que el menor pudo integrarse a una nueva escuela y retomar la atención terapéutica, mostrando avances significativos en su desarrollo emocional.

Pese a ello, Carolina denunció que su carpeta de investigación contra la tía del menor no ha sido judicializada. Afirma que fue en el Centro de Empoderamiento de las Muejres le dijeron que no era posible proceder porque se trataba de “mujer contra mujer”, y en la PRONNIF le señalaron que no había violencia porque el niño no presentaba agresiones físicas, minimizando el daño psicológico.

Mi hijo es usado como herramienta para dañarme”, expresó. Señaló que el menor es interrogado sobre su vida privada y posteriormente le reclama esa información, además de recibir mensajes en los que se le responsabiliza a ella del rompimiento con el padre, temas que Carolina asegura nunca abordar con él por su edad.

Su exigencia es clara: que las autoridades revisen a fondo su carpeta de investigación, que se reconozca la violencia psicológica ejercida sobre su hijo y que se priorice su bienestar.

La violencia vicaria no debería depender de si el agresor es hombre o mujer. Aquí lo que importa es proteger a los niños”, sostuvo.

Carolina hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad para visibilizar que la violencia también puede ejercerse desde otros vínculos familiares y que muchas madres solteras, en contextos de vulnerabilidad, enfrentan este tipo de agresiones sin el respaldo institucional necesario.

Mi hijo está afectado. Yo estoy afectada. Y aun así, me dicen que no hay nada que hacer”, concluye.

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