Insiste en rechazar una reforma que denomina regresista y advierte que no se someterá a Morena
Saltillo, Coah.- El Partido del Trabajo insiste en rechazar una reforma que denomina regresista y advierte que no se someterá a Morena, pese a los recursos recibidos para la operación de los CENDIs.
El PT marcó distancia con Morena al rechazar la reforma electoral impulsada por el partido en el poder y la administración federal, en lo que representa uno de los rompimientos políticos más claros en el bloque oficialista.
Dos boletines ha difundido el PT a traves de sus redes sociales donde fijó postura. La dirigencia señaló que “no por tener recursos del CENDI se va a someter a Morena”, y dejço en claro que los apoyos o esquemas vinculados a los centros de desarrollo infantil no condicionan su posición política ni su voto legislativo.
En un segundo posicionamiento, el PT fue más frontal al advertir que no acompañará una reforma electoral regresista, al considerar que algunos de los planteamientos afectan la representación política y la equidad entre fuerzas partidistas.
La postura del PT rompe con la narrativa de bloque compacto que Morena había sostenido en torno a la reforma, particularmente en temas como la reducción del financiamiento público, la modificación del sistema de representación proporcional y los ajustes a órganos electorales.
El distanciamiento afecta a Morena pues necesita del respaldo total de sus aliados para avanzar en cambios constitucionales, y el señalamiento directo del PT introduce una fisura política relevante en la coalición oficialista.
El contexto se vuelve aún más delicado al cruzarse con los procesos electorales en curso en estados como Coahuila. Fuentes internas señalan que la postura firme del PT podría derivar en cambios de estrategia, reacomodos e incluso eventuales rompimientos locales, especialmente ante la definición de candidaturas y alianzas.
El mensaje del PT es claro: no acompañará una reforma que considere regresiva ni aceptará presiones políticas, incluso si estas provienen del partido en el poder federal.
El rompimiento abre un nuevo capítulo en la relación Morena–PT y coloca en el centro del debate la viabilidad política de la reforma electoral en un momento clave del calendario electoral nacional.